·      Desde hace décadas se reconocía ya la importancia de Altamira. Para ser exactos, desde antes que terminara la Segunda Guerra Mundial, los alemanes de Hitler ya veían en este territorio, orgullosamente tamaulipeco, los beneficios del petróleo y de usarlo como ruta de ingreso a México y a América. Y desde entonces, lo que le hacía falta al municipio era construir un liderazgo real, hacer públicas sus ventajas competitivas y tocar las puertas correctas para transformar esas ventajas competitivas en beneficios reales para los altamirenses, todo lo que ha hecho desde su día uno en la presidencia municipal, el hoy alcalde Armando Martínez Manriquez, un profesional de la política reconocido dentro y fuera de Altamira y de Tamaulipas.

Tuve la oportunidad de vivir en Tampico entre 1997 y 2003. Y ya en esos años se hablaba de que el crecimiento natural de la zona sur de Tamaulipas, era hacia Altamira. Y lo que se requería era un gobierno impulsor del desarrollo, que entendiera la circunstancia del municipio, como el que encabeza el Dr. Armando Martínez Manríquez, quien prácticamente ha construido un nuevo Altamira en tan sólo poco más de cinco años de gobierno.

Sin embargo, en 1997, Altamira se percibía como el «hermano menor» o la periferia del sur del estado, cuando hoy es el epicentro del crecimiento demográfico, logístico e industrial de la región sur de Tamaulipas, equilibrando su herencia agrícola con su rol como gigante portuario del Golfo de México.

¿Y cómo se ha logrado esta trascendente transformación? La respuesta es simple: visión, trabajo, trabajo y más trabajo. Ese ha sido el resultado de un proyecto impulsado por una administración municipal que no pierde la vertical con sueños guajiros, sino que trabaja con rumbo y con dirección, y todos los días.

Y como en política no hay casualidades, tampoco lo es que Armando Martínez Manríquez, haya construido, durante los últimos años, un liderazgo dentro de los alcaldes de Tamaulipas. Y por ello, es que Armando Martínez Manriquez se ha posicionado, nuevamente, como el alcalde mejor evaluado de Tamaulipas durante el mes de junio de 2026, de acuerdo con los resultados publicados por la empresa especializada Demoscopia.

De acuerdo con el estudio demoscópico, el alcalde altamirense se ubicó en el primer lugar del estado, al registrar una aprobación ciudadana del 61.1 por ciento, reflejo del respaldo que mantiene entre la población y de la percepción positiva sobre el desempeño de su administración toda. Y en este escenario no podemos olvidar que éste es su segundo periodo de gobierno, lo que reafirma que la sociedad altamirense lo ha venido apoyando desde su primer arribo a la presidencia municipal.

Estos resultados confirman también la confianza de los ciudadanos de Altamira en el trabajo que encabeza el Dr. Armando Martínez Manríquez, cuya gestión se ha distinguido por mantener una estrecha cercanía con la ciudadanía, así como por impulsar acciones orientadas al desarrollo integral del municipio. Y si, bajo la égida del alcalde Armando, Altamira avanza a paso firme.

¿Qué aspectos han calificado los ciudadanos para reconocer la calidad del trabajo del alcalde de Altamira? Entre otros, destaca el fortalecimiento de la infraestructura urbana, el impulso de la economía local y la implementación de programas enfocados en el bienestar social y la mejora de la calidad de vida de las familias altamirenses.

Pareciera poco, pero estos aspectos abarcan muchas de las circunstancias de vida de las familias de Altamira. Y ante este resultado, el alcalde ha reiterado su compromiso de continuar trabajando con honestidad, eficacia y resultados tangibles, consolidando proyectos que favorezcan el crecimiento de Altamira y que generen mayores oportunidades para sus habitantes.

Y es que no podemos perder de vista que Altamira, representa uno de los fenómenos de transformación económica y urbana más dinámicos del noreste de México, dejando de ser, desde 1997, una localidad predominantemente agrícola y pesquera, a las afueras de Tampico, para convertirse en el verdadero motor industrial y de vivienda de la Zona Metropolitana del Sur de Tamaulipas.

Esta evolución se sostiene sobre tres ejes principales: el boom portuario, la explosión demográfica y la consolidación de un clúster petroquímico clave para el país.

Hacia 1997, el Puerto de Altamira (inaugurado a mediados de los 80) ya operaba, pero fue en las últimas tres décadas cuando se consolidó como uno de los puertos más importantes de México en el litoral del Golfo.

En ese entorno, Altamira se convirtió en el principal punto de entrada y salida de fluidos petroquímicos, gas natural y carga contenerizada para el Bajío y el norte del país. Y entonces, empresas globales, como BASF, Sabic, Styropek, POSCO y M&G, expandieron significativamente sus plantas en el corredor industrial de Altamira, creando el clúster petroquímico privado más grande de México.

A partir de ahí, el puerto ha seguido expandiéndose con terminales de usos múltiples y el desarrollo de infraestructura energética de gran calado, incluyendo proyectos de licuefacción de gas y el reciente impulso del Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar, bajo el esquema nacional «Plan México», proyectando la creación de decenas de miles de empleos y un fortalecimiento económico del municipio y de la zona sur de Tamaulipas.

El verdadero cambio físico del municipio ocurrió en su tejido urbano. Al agotarse las reservas territoriales de Tampico y Ciudad Madero a finales de los 90, Altamira se convirtió en la válvula de escape de la zona metropolitana.

Áreas que en 1997 eran ejidos o campos agrícolas, zonas aledañas a la Laguna de la Puerta, la zona centro y la carretera Tampico-Mante, fueron absorbidas por desarrollos habitacionales masivos de interés social y medio.

Para finales de los años 90, Altamira apenas superaba los 100,000 habitantes, pero en el transcurso de los censos modernos, la población rebasó los 260,000 habitantes, transformando ejidos enteros en sectores urbanos densamente poblados.

El acelerado ritmo entre 1997 y la actualidad trajo consigo una transformación profunda de su fisonomía, pero también importantes desafíos. Se modernizaron accesos clave como la Avenida de la Industria, el Boulevard de los Ríos y el Libramiento Américo Villarreal Guerra, para soportar tanto el flujo del transporte de carga pesada como el traslado diario de miles de trabajadores hacia Tampico y Madero.

Altamira , entonces, pasó de depender comercialmente de Tampico, a albergar sus propias zonas de servicios, autoservicios, cines y plazas comerciales, lo que en los últimos años, gobernado Altamira por el alcalde, Dr. Armando Maertínez Manríquez, se ha fortalecido, a grado tal de poder afirmar que durante la gestión morenista en Altamira, el municipio se transformó.

Asimismo, la velocidad de la construcción de vivienda superó por momentos la capacidad del municipio para dotar de agua potable, pavimentación y drenaje a las colonias de la periferia, lo que al paso de la presente administración se ha venido solucionando.

Adicionalmente, el crecimiento ejerció una fuerte presión ambiental sobre su sistema lagunario, como la del Champayán y las zonas periurbanas, un tema prioritario en los planes de ordenamiento territorial recientes.

Con este reconocimiento, Armando Martínez Manríquez consolida su posición como uno de los presidentes municipales con mayor aprobación ciudadana en Tamaulipas y a nivel nacional, respaldado por una administración enfocada en ofrecer resultados y mantener el desarrollo del municipio. Pero más allá, con Armando, Altamira ha logrado un fuerte impacto internacional, lo que fortalece, sin duda, la economía local.

Y un dato adicional: la Costa de Tamaulipas, Tampico y Altamira, y la región de la Huasteca, por su riqueza y posición geográfica y naútica, habrían sido un objetivo militar prioritario e inmediato, en los años 40’s del diglo pasado, por ser uno de los epicentros petroleros de México. Y por ello mismo, a finales de la Segunda Guerra Mundial, ya Altamira era un tesoro para el ejército de Adolf Hitler, dado que los alemanes necesitaban desesperadamente asegurar el petróleo de esa zona para mantener su maquinaria de guerra, por lo que un desembarco directo en Tampico, Altamira o zonas aledañas para capturar las refinerías y pozos, era una estrategia obligada.

Dado el resultado final de la Guerra, este hecho ya no ocurrió, pero desde entonces, ya se tenía clara la importancia de la Zona Sur de Tamaulipas, pero principalmente de Altamira, lo que, no en esa forma claro, persiste hasta nuestros días.

PD. 1. Buen juego el de la Selección Mexicana de Fútbol, el de este domingo por la noche, jugaron muy bien, pero Inglaterra fue superior. Me parece que hay que reconocer el esfuerzo de la escuadra de Xavier Aguirre, y que la Federación Mexicana de Fútbol haga lo suyo, al realizar un análisis objetivo y puntual, de las cosas que se deben mejorar para la próxima competencia del mundo. Pero que en el encuentro de anoche hubo corazón, de ello ni duda cabe.

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