La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
499 millones de pesos andan bailando en Ciudad Madero por el uso inexplicable de las cuentas del 2023 y 2024, de la administración municipal de Adrián Oseguera Kernion. Estos datos, podrían cambiar el escenario local del 2027. A todo este descomunal desaseo del presupuesto, se suma el mal manejo de fondos del DIF que estuvo en manos de Ana Cristina Organista de Oseguera: se le señala que casi once millones fueron gastados sin justificación.
El exalcalde, que hace grandes esfuerzos por ser candidato a la alcaldía, con esta acusación de la Auditoría Superior del Estado (ASE), casi es expulsado de los precandidatos de MORENA para la urbe petrolera.
Según el contralor municipal actual, Ricardo Pérez Monsiváis, personal de la pasada administración, no sólo desapareció el dinero: destruyó la documentación del DIF.
Problemón en el que está metido Adrián.
El asunto se agrava, porque las pesquisas están siendo frenadas con una argucia legaloide: 22 exfuncionarios de los tiempos de AOK, se ampararon para no presentarse a declarar ante las instancias indagadoras de los presuntos ilícitos que cometieron en el ejercicio de su cargo.
Los amparos, fueron interpuestos por funcionarios de Tesorería, Bienestar Social, Secretaría de Obras Públicas y del DIF.
El mismo exalcalde no gestionó el amparo, por el fuero que le da la diputación federal que hoy ostenta protegiéndolo de todo mal jurídico contra su persona.
Destacan en esa lista de investigados el extesorero Carlo Gónzález y el exsecretario del ayuntamiento Juan Antonio Ortega Juárez.
Estos dos sujetos, tienen mucho que explicar en los millonarios contratos entregados irregularmente en obras públicas no realizadas y en pagos a proveedores fantasmas.
Los casi 500 millones, es una suma muy grande. Tan pesada, que se interpone en su camino político futuro.
Parece que no hay nada que lo salve de su colapso político.
Es una ofensiva total de sus adversarios: primero se realizó la recuperación del ayuntamiento maderense de once hectáreas en Playa Miramar, que ilegalmente se había apropiado con la complicidad de notarios aliados que usufructuó por años; luego la denuncia de no pagar 25 millones de pesos por el impuesto de nóminas y ahora, este monstruoso atraco al tesoro público.
No es exagerado, ubicar el fracaso de Adrián, como el cierre del ciclo del quinismo en el sur de Tamaulipas. El pragmatismo -no tener preferencia por partidos; utilizar el dinero como moneda de cambio en la política; traicionar a sus compañeros de viaje; la política como negocio y la antiética como blindaje- que tan bien ejecutó Oseguera, está a punto de terminar.
El adiós de todo ese legado de Joaquín Hernández Galicia está a la vuelta de la esquina.
Esperemos que exista la entereza de agilizar ese proceso.
La región lo necesita.