El Patinadero

Juan Antonio Montoya Báez

Son varias las mujeres que buscan la candidatura a la alcaldía por sus respectivos partidos, algunas de ellas ostentan posibilidades reales de alcanzar la nominación y, de hecho, operan a marchas forzadas para demostrar que traen con queso las gordas.

Levantan la mano, pegan de brincos y mandan todo tipo de señales de humo para exhibir sus deseos ante las cúpulas partidistas, buscando ser tomadas en cuenta al momento de seleccionar a las abanderadas.

En el PAN se encuentra la diputada local Patricia Mireya Saldívar Cano, quien desde el Congreso del Estado levantó la mano para decir “presente”; una intención que acompaña con videos que inundan y saturan las redes sociales.

Eso sí, la legisladora muy pocas veces —contadas con los dedos de una mano— utiliza la tribuna para condenar o reprochar las acciones de sus contrincantes políticos, prefiere cerrar los ojos ante los evidentes yerros de Morena; opta por la paz, el confort de su curul y la tranquilidad antes de enfrascarse en una guerra de lodo que prefiere evadir por el momento.

Sin embargo, la panista debe entender que, si se convierte en candidata a la alcaldía de la capital, tendrá que aprender a defenderse y a atacar con colmillo cuando sea necesario; la oposición no tendrá piedad para despedazarla con mentiras, verdades a medias y esas bajezas tan comunes en las campañas digitales.

Paty Saldívar tiene amplias posibilidades de ser la abanderada del PAN, partido que abrió las puertas a las candidaturas ciudadanas. Es ahí donde se asoma el que podría ser su máximo contrincante: el propietario de la empresa Mesil, Jorge García, conocido como «Tico» García.

Este personaje lleva varios años en campaña permanente, quemando un presupuesto millonario en espectaculares, pero sobre todo acumulando fraudes por parte de los partidos políticos que siempre lo adulan con el cuento de entregarle la candidatura para finalmente dejarlo colgado de la brocha.

El último timo que sufrió fue por obra del dirigente del PVEM, Manuel Muñoz Cano, y el enviado del CEN de Morena; le vendieron la idea de que sería el candidato a la alcaldía de Ciudad Victoria, armaron un circo mediático y, a la hora de la verdad, la nominación se la quedó el actual alcalde Eduardo Gattás Báez.

Al interior de Morena la baraja femenina también se mueve con fuerza. Hay aspiraciones y probabilidades de género, destacando las dos diputadas locales: Blanca Anzaldúa Nájera y Katalyna Méndez CepedaBlanca ya camina y ensaya amarres en algunas colonias de la periferia, perfilándose como una carta decente para la alcaldía.

En el caso de Katalyna, la joven legisladora se consolida como la favorita del tercer piso de Palacio de Gobierno; la apoyan, la promueven y la pasean, colocándola en los presídiums principales y vendiéndola como una parlamentaria de vanguardia.

En uno de los últimos eventos oficiales, el gobernador Américo Villarreal Anaya y su esposa, María de la Luz Santiago de Villarreal, la apapacharon con palabras, gestos y hasta un abrazo de legitimación. El mandatario estatal incluso subió una fotografía con la legisladora a sus redes sociales institucionales, exaltando su trabajo territorial.

Por supuesto, todas estas señales de afecto político cayeron como patada en el estómago a varios varones que buscan la misma candidatura guinda, uno de los aspirantes más sucios y desesperados comenzó a activar una campaña negra en redes sociales para intentar descarrilarla, desnudando una evidente y rancia misoginia política. El complot orquestado desde La Borjita resulta algo más que revelador.

Siempre inventando novios, padrinos y patrocinadores, actos no comprobables, ni con denuncias en la Fiscalía Anticorrupción, que no la llevan a pedir favores al mismo titular de la FGT, Jesús Govea Orozco, como lo hacen otros para impedir avance de los expedientes.

En Movimiento Ciudadano también se mueve la diputada local Mayra Benavides Villafranca, pero en la realidad matemática Juan José Salazar le lleva demasiada ventaja en las encuestas internas; aunque si las cúpulas naranjas deciden que el billete de entrada es por cuestión de género, el empresario constructor no tendrá ni hacia dónde hacerse.

Y hablando de mujeres con el cuchillo entre los dientes, ayer la exsecretaria de Bienestar Social, Yahleel Abdalá Carmona, lanzó un temerario reto público desafiando a quienes aseguran que desvió más de 800 millones de pesos mediante la compra de despensas. La neolaredense arremetió contra quienes difundieron que asignó 986 millones de pesos en contratos irregulares:

«A quien demuestre que durante el tiempo que YO ocupé el cargo de secretaria se adjudicaron casi 986 millones de pesos en contratos de despensas, y al que demuestre que la denuncia que tengo es por presunto desvío, desfalco, mal uso o desaparición de ese presupuesto público, y a quien demuestre que obtuve beneficios de ello, le regalaré un automóvil nuevo y me retiro de la política».

Abdalá Carmona aclaró que en su gestión dentro de la Sebien ella no contrataba, no licitaba, no autorizaba pagos ni administraba recursos financieros. “Por eso resulta inaceptable que se pretenda atribuirme decisiones que legalmente correspondían a otras instancias y, además, que se sumen cifras de periodos en los que ni siquiera ocupaba ese cargo para presentarlas como si hubieran ocurrido durante mi gestión. La verdad se demuestra con pruebas, no con titulares de prensa”, remató furiosa.

Así se escribe parte de la historia de las mujeres que buscan mandar en los municipios.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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