La Comuna
José Ángel Solorio Martínez
La inconformidad magisterial en contra de la dirigencia de la Sección XXX del SNTE, es cada día más grande. Ahora brotó el enfado entre los profesores de Tula, Tamaulipas. El supervisor Rolando Adrián Maldonado Hernández, denunció presiones y hostigamiento por parte de Ulises Ruiz Pérez -candidato del grupo oficial a la sección- para mantener en nómina a decenas de aviadores y personal que ilegalmente pretenden cobrar en la dependencia, al tiempo de estar maniobrando para obligarlo a renunciar a su cargo.
Los instrumentos de chantaje son operados por la jefa de sector, Cristina Martínez Zúñiga y el representante de Arnulfo Rodríguez Treviño en la zona Humberto Olvera; este último, es regidor del ayuntamiento de Tula quien cobra indebidamente porque no tiene licencia para cobrar en tres plazas.
Esta irregularidad es avalada por los líderes magisteriales.
Olvera devenga tres salarios que son incompatibles: es líder sindical, maestro de tiempo completo y edil.
A decir de Maldonado Hernández, esa anomalía administrativa ha sido palomeada por Arnulfo y sus profesores cercanos.
Aseguró que la manifestación que realizaron un grupo de maestros en Palacio de gobierno en ciudad Victoria fue orquestada por Ulises y Arnulfo. Por una razón: quien la encabezaba era el regidor Olvera.
El fondo de esa movilización dijo, era obligarlo a renunciar para manejar a su antojo la supervisión escolar.
¿Los motivos?
Cubrir el bando de aviadores que están trabajando en la campaña interna del liderazgo de la sección; al mismo tiempo, el reemplazo de Maldonado Hernández significa retomar el control de importantes núcleos de profesores al proyecto del matamorense Ulises.
¿Qué consecuencias traerá en la pugna doméstica del SNTE?
La primera y más evidente: significa que las fisuras del grupo dirigente cada que el tiempo transcurre, son más profundas; la segunda; refleja la desesperación de Ulises y sus promotores que sienten la respiración de Enrique Meléndez Pérez en la nuca; la tercera: se colige el deseo a todo trance, de mantener el control de la sección por parte de Arnulfo, incluso con métodos cuestionables y cuarta: el evidente crecimiento de Enrique, Hamscho y Abelardo, ante la naufragante campaña de Ruiz Pérez.
En el centro de todo ese entramado, Arnulfo sale perdiendo: de uno de los líderes sociales más importantes del estado, pasa a ser repudiado por sus propias bases; todo eso, en menos de tres años.
Y responde con una estrategia fatal: insiste en perpetuarse en el poder sindical.
Se olvidó de una máxima de AMLO: el pueblo pone y el pueblo quita.