DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


Ayer como cualquier mortal, mexicano, y ya jubilado me prepare para ver jugar a México.
En la víspera tuve la sensación de que algo, en este caso, los maestros de la coordinadora
pudieran boicotear el espectáculo. Las imágenes televisivas, desde muy temprano, dieron a
conocer que el zócalo ya estaba libre y se veía a los aficionados caminar rumbo al estadio.
No me cabe la menor duda: el futbol es un distractor. Hoy el mundial nos distrae de las
impredecibles decisiones de Donald Trump; de los saltos tiples sin malla que se avienta
nuestra presidenta para satisfacer o hacer frente a las presiones de los gringos… esos que
quieren, si, a los políticos convertidos en protectores de narcotraficantes y que la presidenta
no esta dispuesta a entregar, porque quiere pruebas.
También es un negocio, brutal en todos los sentidos. Ya lo dicen unos, la FIFA hace una
estaba impresionante a los países anfitriones: los hace gastar, más y más, para adecuar
instalaciones desde estadios, aeropuertos y otros inmuebles para satisfacción del turista. Por
algo, en este momento, se dice que Monterrey y Guadalajara (Nuevo León y Jalisco) están
endeudados hasta las manitas.
El futbol y mas para la FIFA es un negocio redondo. Invierte poco o nada, y se lleva buenas
ganancias. Con precios de boletos que, para uno parecieron inaccesibles, pero al ver como
se llenaba el estadio, tuve que reconocer que es inaccesible para mí, pero no para otros. Y
claro, hay otros que hacen negocios: los restaurants, los hoteles, los bares, hasta los que
rentan sus cocheras como estacionamientos.
A fin de cuentas, el futbol es un espectáculo. Y vaya que se disfruta. Claro, hay de todo
tipo, partidos o equipos mediocres; como que no avanzan, y eso es lo que muchos
pensamos del equipo mexicano… que no ha logrado llegar al quinto partido. Y es cuando,
al menos los mal pensados, creen que es así, porque en México es negocio inmediato no
hacen planes a largo plazo… otras selecciones, sin duda, hay avanzado.
Total, para la coordinadora magisterial, el mundial futbolístico fue, o sigue siendo, una
oportunidad para presionar, negociar y obtener ganancias. Uno se pregunta: ¿Qué hizo el
gobierno para que, de pronto, se invisibiliza y todo normal? Si, todo normal, los
aficionados pueden llegar sin contratiempos al estadio y Clara Brugada, muy temprano,
presume que vera con la presidenta el partido inaugural en el zócalo.
Asi, visto de esta manera, el futbol se convierte en un elemento mas de la política. En los
días previos Mario Delgado, Martí Batres como Rosa Icela Rodríguez, no encontraban la
puerta. Pero, llego el día y, oh, volvió todo a la normalidad y la presidenta pudo disfrutar el
partido inaugural en el zócalo, con el pueblo bueno… Bien por México: 2 a 0, disfrute el
gol de Raúl Jiménez.