La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

Doce hectáreas de Playa Miramar, que contemplan la manufactura once escrituras, a nombre de Adrián Oseguera Kernion, resultaron apócrifas y por lo mismo ilegales, que ponen en situación crítica la carrera política del exalcalde de ciudad Madero, Tamaulipas por lo que se deriva de esa conducta ilícita y fraudulenta.
En ese negocio por, demás irregular, están involucrados destacados notarios públicos del sur del estado que arrastraron en ese asunto al director del Registro Público de la Propiedad (RPP), en la capital del estado.
Más de 150 millones de pesos, es la danza de dinero que ese predio está generando.
Ante la gravedad del caso, siete notarios públicos, dieron a conocer al ayuntamiento de ciudad Madero que fueron “sorprendidos por el presunto propietario de ese terreno”.
De realizarse la investigación a fondo, caerán varios altos funcionarios gubernamentales y varios FIAT estarán en riesgo, por el evidente mal uso de las facultades de los fedatarios del Ejecutivo estatal.
Toda esa documentación oficial, está en manos de la secretaría del ayuntamiento.
Los notarios, ya se lavaron las manos.
Ahora la pelota está en la cancha de la Fiscalía Anticorrupción que indague los pormenores de esa posesión de terrenos nacionales.
¿Cómo lograron registrar las escrituras en el RPP?
Destapa este turbio negocio la deshonestidad de importantes cuadros gubernamentales de la administración de Américo Villarreal Anaya.
Estas maniobras, fueron realizadas por Oseguera Kenion, en el sexenio de Eugenio Hernández Flores. Afloraron, en una auscultación de las propiedades en Playa Miramar en el gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca.
Perte de la negociación de Adrián con Cabeza de Vaca, para dividir a MORENA, fue la presión a que fue sujeto el maderense al mostrarle las escrituras ilegales de esos terrenos. Se respetó la sucia apropiación de las doce hectáreas, a cambio de sumar a varios diputados de la IV T a la nueva mayoría azul en el Congreso local.
(Dentro otras prebendas recibidas).
Ahora el espinoso tema de las escrituras falsas en Playa Miramar, afloran por lo burdo y torpe del manejo notarial.
Los efectos políticos para el hoy diputado federal son devastadores; también destapa, a otros empresarios ventajosos que se han apropiado con aviesos trafiques de los bienes de la nación como son las playas.
¿Por qué no aprovechar el oscuro negocio de Oseguera Kernion, para limpiar de propietarios quienes, con dinero e influencias, han privatizado Miramar?
Esperemos, que esta eventualidad sirva para drenar -nunca mejor utilizado el término: enviar al drenaje lo contaminado- las estructuras de MORENA.