Agenda Política
Por: Juan Antonio Lerma
●
● El reto de ser anfitrión
● Los filtros de Morena
A unos cuantos días de que México vuelva a ser anfitrión de una Copa del Mundo, el país parece debatirse entre dos realidades. Por un lado, la expectativa de recibir millones de visitantes, mostrar su riqueza cultural y proyectarse ante el mundo como una nación moderna y capaz.
Por el otro, la persistencia de conflictos sociales, bloqueos, protestas magisteriales, problemas de seguridad y una polarización política que sigue marcando la agenda nacional.
Los preparativos para el Mundial de fútbol 2026 avanzan a rajatabla en estadios, aeropuertos y vialidades, pero la verdadera prueba no será la infraestructura. La mayor evaluación estará en la capacidad de México para demostrar estabilidad, orden y cohesión social ante los ojos del planeta.
Las imágenes recientes de manifestaciones, afectaciones a monumentos públicos y conflictos laborales contrastan con la narrativa festiva que acompaña a la máxima justa futbolística.
El balón está por rodar, pero el país aún tiene pendientes importantes fuera de la cancha.
Quizá valga la pena recordar una reflexión planteada hace años en torno a los valores humanos: conforme la sociedad evoluciona, también deben fortalecerse principios como el respeto, la solidaridad y la responsabilidad colectiva.
Ciertamente, el Mundia futbolero representa una oportunidad extraordinaria para mostrar la mejor versión de nuestro país, pero ello exige algo más que estadios llenos y ceremonias espectaculares.
El desafío es que, cuando llegue el silbatazo inicial, el país no solo sea reconocido por su pasión futbolera, sino también por su capacidad de construir acuerdos, enfrentar sus problemas y proyectar confianza. Porque al final, la imagen que México ofrecerá al mundo dependerá mucho menos de los goles y mucho más de los valores que sea capaz de reflejar. Como diría «El Buky»…¿ A donde vamos a parar?
DEL ARCHIVERO…
Todavía falta camino para las elecciones de 2027 en Tamaulipas, pero en la política mexicana el reloj corre distinto.
Mientras en Coahuila ya se alistan para efectuar este próximo fin de semana el proceso electoral, donde se elegirán 25 nuevos diputados locales, en tierras tamaulipecas algunos aspirantes parecen haber comenzado a guardar discretamente sus aspiraciones en el cajón del olvido.
Y no es precisamente por falta de entusiasmo. Lo que ocurre es que cada vez se escucha con más fuerza que Morena pretende endurecer los filtros para la selección de candidatos tanto a la gubernatura como a las alcaldías, diputaciones locales y federales.
La palabra clave es simple: perfiles competitivos, pero también limpios. Que no tengan nada que ver con corrupción y delincuencia.
Ahí es donde algunos empiezan a sudar frío.
Porque una cosa es «ganar» encuestas y otra muy distinta superar revisiones sobre trayectoria pública, manejo de recursos, relaciones políticas y cualquier asunto que pueda convertirse en munición electoral para los adversarios.
Pero bueno, de aquí al 2027 veremos quiénes siguen levantando la mano y quiénes prefieren esconderla.
Al final, los filtros sirven para separar.
La duda es si esta vez serán de verdad o solamente de adorno.
Por hoy es todo. Sale y vale.