Cd. Victoria, Tam. Parece espada de doble filo la que enarbolan hoy contra la gobernadora panista de Chihuahua MARÍA EUGENIA CAMPOS. Vimos el riesgo desde un principio: que con la misma vara, las oposiciones cuestionen a otros mandatarios.

Sería el cuento de nunca acabar, empezando por Sinaloa, tema de interés global, con el morenista ROCHA MOYA pendiendo de un hilo. Alguien debió prever escenarios antes de proceder contra la señora CAMPOS.

Por ciertos y graves que sean sus errores, estaba visto que sus seguidores y la cúpula nacional del PAN harían con ella lo mismo que antes vimos con XÓCHITL GÁLVEZ. Convertirla en figura, inyectarle esteroides a su imagen pública y presentarla como víctima ante los ojos del país (y tantito más al norte).

Máxime cuando se sabe que los detectives gringos (por ilícita que fuera su presencia) habían contribuido a inhabilitar un vasto campamento dedicado a la producción masiva de metanfetaminas en la sierra tarahumara, entre los más grandes que se han confiscado en el país.

Laboratorios montados en una extensión de un kilómetro cuadrado y con capacidad industrial para producir hasta 2.8 toneladas de anfeta por ciclo, es decir, por cada proceso completo de elaboración, entre la primera mezcla de los precursores químicos y el producto final, ya cristalizado. Bastante droga.

LA TARAHUMARA

Gracias a dicha tarea, la Fiscalía General de la República (FGR) calculó el decomiso de 50 toneladas de precursores y 55 mil litros de otras sustancias, entre cientos de tambos, hornos y calderas, con capacidad para reclutar hasta 100 trabajadores. Participó también SEDENA.

Resulta, entonces, muy cuesta arriba venderle al país la presunta maldad de una acción coordinada de corporaciones, que sin duda destaca por su éxito.

Por perversidad o ignorancia (las dos, acaso) MARU podría haber descuidado las formas, al tomarse atribuciones del gobierno federal, como autorizar la operación de una agencia extranjera y colaborar con ella.

Pero en una valoración más amplia, a la luz de los resultados, el saldo del mega operativo efectuado en las municipalidades de Uruachi, Huachochi y Morelos, es más bien positivo.

Con una nota trágica porque aquel 19 de abril no solo perdieron la vida los dos agentes de la CIA RICHARD LEITER JOHNSTON y JOHN DUDLEY BLACK. También murieron el director general de la Agencia Estatal de Investigación en Chihuahua, PEDRO ROMÁN OSEGUERA y el agente ministerial MANUEL GENARO PÉREZ.

DESDÉN A LA FISCALÍA

Este miércoles se presentó MARU CAMPOS en las oficinas de la FGR en la capital mexicana. No lo ventiló como una comparecencia ante la justicia, más bien acudió para emitir su rechazo al citatorio girado por la dependencia.

Su fuero, dijo, la libra de sujetarse a investigación alguna, pues ni siquiera está obligada a “rendir entrevista en calidad de testigo”. El citatorio para declarar “es improcedente”, señaló.

En su opinión, la FGR carecería de “representación social de competencia para tal efecto”, mientras subsista la investidura que ella ostenta, de acuerdo al artículo 90 del Código Nacional de Procedimientos Penales y al artículo 111 constitucional.

Se cumple así la expectativa formulada en la víspera por los observadores del caso. Tanto la gobernadora como el propio comité nacional panista están capitalizando políticamente el problema, en año previo a la elección federal que es además concurrente con la renovación de la gubernatura en Chihuahua.

Lo curioso es que todo este embrollo era completamente previsible. ¿Se salió el problema de control al más alto mando del gobierno morenista?, ¿o se está enganchando el PAN con un desacuerdo insustancial que aleja los reflectores del caso ROCHA MOYA?

MÁS ADVERTENCIAS

Si tal cortina de humo es provocada y ambas trincheras sacan ventaja de la misma, importa decir que el detonador del tema sinaloense como es la Corte de Manhattan, no modificará su agenda mexicana por los dimes y diretes entre ambas fuerzas.

Y, de hecho, cualquier nueva acción que emprenda el Departamento de Justicia tiene garantizada las primeras planas y hasta las ocho columnas en cuanto se anuncie. Cabría recordar que el tema de MARU (19 de abril) empezó antes que el de ROCHA (29 de abril), pero cuando este último reventó, desplazó por completo al primero.

Esto puede volver a suceder, sin importar cuanto ruido haga la FGR en su litigio mediático con el PAN. Que una nueva llamarada de Manhattan (o de Brooklyn, o de Texas) capture la atención mediática, opacando las broncas nativas que se hayan estado dirimiendo en la víspera.

En el vecino país, este mismo miércoles el Secretario de la Defensa PETE HEGSETH lanzó nuevas bravatas contra los cárteles y el narcoterrorismo, con dedicatoria clara a México, primero en su comparecencia ante la Cámara de Representantes y, un poquito más tarde, en la reunión de gabinete junto a DONALD TRUMP.

En ambos eventos, HEGSETH endureció su discurso contra las organizaciones delictivas (“terroristas”) al decir que su país “va a la guerra” contra los cárteles”, mediante una intervención unilateral, “si no aumentan los esfuerzos regionales”. Pidió de nuevo a los gobiernos vecinos que “den un paso adelante para que nosotros no tengamos que hacerlo”. Habrá que tomarlo en serio.

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