El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

Unos gozan de la política y de la vida pública mientras otros sufren; son las reglas del juego. Injustas o no, todos sabemos que estos dos escenarios siempre estarán presentes en la vida de las personas.

En la política nada es perfecto ni nadie está limpio de pecado. Ningún gobernador, alcalde o representante popular escapa a las tentaciones; cuando las oportunidades se presentan, no es fácil decirle que no al dinero fácil.

La exgobernadora de Tlaxcala, BEATRIZ PAREDEZ RANGEL, dijo alguna vez que trabajaba para ser la mejor mandataria del país mediante el impulso de proyectos y obras clave para el desarrollo de su entidad, desafiando las reglas tradicionales de la política.

Sin embargo, sabía perfectamente que la mitad de los habitantes no la querían: “Podrás ser la mejor gobernadora de una entidad, pero siempre habrá gente que no te quiera; sin ninguna razón, simplemente no te quiere y punto”.

Por ello, Paredes señalaba que en el caso de los gobernadores no debe existir la reelección; una regla que nosotros le agregamos también a los Presidentes. Beatriz argumentaba que el ejercicio del poder desgasta tanto que, al dejar el cargo, sería casi imposible que un mandatario lograra reelegirse con éxito.

En sintonía con esto, el exalcalde de Ciudad Victoria, Álvaro Villanueva Perales, nos comentó en una ocasión que los ediles siempre arrancan con mil malquerientes encima: primero, la molestia de aquellos que no fueron elegidos, y segundo, los que sí entraron pero sienten que merecían una mejor posición o una mayor compensación económica.

Un claro reflejo del desgaste político en Tamaulipas ocurrió cuando Manuel Cavazos Lerma, años después de haber dejado la gubernatura, fue postulado por el PRI como candidato al Senado en fórmula con la maestra Lupita Flores.

Cavazos cometió errores, pero también fue el máximo constructor de carreteras y caminos rurales en el estado; muchas de las rutas pavimentadas hacia los ejidos fueron producto de su visión, además de que amplió las carreteras a Tampico y Matamoros, e inició la vía Rumbo Nuevo.

A pesar de su obra pública, su candidatura fue mal recibida por el electorado, aunque logró llegar al Senado por la vía de la primera minoría, el rechazo en las urnas demostró que sus errores pesaron mucho más que sus aciertos.

Hoy en día, la corrupción infecta a todos los partidos por igual, recordamos como las acciones de los políticos priistas extinguieron al dinosaurio que duró décadas en el poder, llevando a prisión a varios de sus mandatarios y funcionarios de alto nivel.

Por el lado del PAN, la corrupción también fue un cáncer que devoró a sus gobiernos, con Vicente Fox Quesada se vivió una era de opacidad impulsada por los hijos de su esposa, Marta Sahagún; lo mismo ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón, donde la seguridad se convirtió en moneda de cambio y los cárteles duplicaron su poder y presencia en México.

Hace unas horas, el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca publicó una fotografía en un lujoso restaurante de Texas, acompañado de su numerosa familia, deseando un excelente domingo a sus seguidores en redes sociales.

Indudablemente no parece preocuparle la solicitud de extradición; su rostro de felicidad lo dice todo, ignorando por completo las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo cuando informa sobre dicho proceso legal.

Su semblante relajado contrasta con las noticias que surgían casi al mismo tiempo sobre el senador Adán Augusto López Hernández, de quien se reportó una hospitalización por un supuesto problema cardiaco.

Horas después, el propio Adán Augusto desmintió la información; sin embargo, diversas fuentes señalan que sufrió un cuadro de alta presión motivado por el estrés ante la posibilidad de formar parte de un paquete de extradición que Estados Unidos podría solicitar próximamente.

Al tabasqueño se le ha vinculado fuertemente con el tema del huachicol fiscal, el control de las aduanas en Tamaulipas y supuestos nexos con el grupo delictivo «La Barredora».

Así es la vida y así son los seres humanos: unos gozan y otros sufren, pero casi todos terminan robando. La corrupción no tiene color; es roja, azul, verde o guinda. Panistas, priistas, ecologistas, morenistas y petistas caen con la misma facilidad ante el anzuelo de los dólares y la buena vida.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…

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