CUADRANTE POLITICO—-POR FERNANDO ACUÑA PIÑEIRO—
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En cualquier municipio de Tamaulipas, pero sobre todo en la capital del estado, abanderar al panismo cabecista, es sinónimo de derrota electoral. Por esa razón, ya desde ahora podemos decir con toda certeza que los escarceos del empresario Jorge “El Tico” García con la dirigencia municipal del PAN, lo llevarán al precipicio político.
Lástima de trabajo en territorio y de pagar espectaculares, esfuerzos que se irán por las cañerías, tan pronto como el polémico contratista de la limpieza, se adhiera al partido más repudiado por la ciudadanía capitalina. No se trata de una mera invención. Los números de las urnas ahí están, para quien guste analizarlos.
Durante los últimos años, posteriores a las pillerías y los abusos azules del cabecismo, el PAN ha perdido más de 500 mil votos en el estado.
Si a eso le agrega usted las riñas internas por lo que queda del panismo, entonces el resultado de esa sumatoria de peripecias y desgastes, nos arroja un partido a la deriva. Tan decadente y arrinconado como un prófugo de la justicia.
Mueve a la carcajada afirmar que el PAN victorense cuenta con una base de 40 mil votantes. Empezando porque su militancia real en esta capital, apenas podría rebasar las mil 500 personas. Sin embargo, dicha miopía política tiene un origen. Cuando afirman tal cosa, no se refieren al blanquiazul como tal, sino a los tiempos de Oscar Almaraz Smer.
Eso es otro cantar.
Porque en su tiempo, el recordado ex priista, logró armar un movimiento social bastante significativo. Tal vez por ahí va la estrategia de un panismo apestado que vivió sus mejores tiempos con el empresario de La Corte. Y que ahora busca revivir laureles a través de otro comerciante, como el Tico.
Pero nada que ver entre uno y otro.
En la comparativa como imán electoral, el señor de Mesil, no le llega ni a las rodillas al siempre recordado Almaraz Smer.
En otras palabras, si Tico opta por la puerta falsa del panismo, el que se beneficia es ese partido en agonía, pues obtiene cierta cantidad de votos para evitar su desaparición estatal. Pero el Tico solo sería utilizado por los azules, y al final quedaría como un político chamaqueado.
Un partido que le podría dar punch al Tico, sería el Movimiento Ciudadano, pero ese ya tiene un dueño electoral. Nos referimos al joven empresario de la dinastía política de los Salazar de Jimenez. Obviamente a Juan José, conocido como El Juanjo” Salazar.
De manera que, el Tico no tiene ya mucho margen de maniobra. Porque además en el Verde, gente como Manuel Muñoz siente que puede competir por la alcaldía capitalina.
Más le convendría al Tico buscar una diputación local por MORENA, y de ahí fortalecerse para entonces sí buscar el ayuntamiento. Pero algunos le han soplado al oído, y le han dicho que él es muy picudo y puede revivir a cualquier partido agónico, como lo es el PAN.
Mientras que sus adversarios políticos hacen una y mil maniobras, MORENA los observa tranquilo. Los guindas traen un techo masivo de 730 mil sufragios en todo el estado. Por si solos, los morenistas han logrado conseguir más de 410 votos.
Aquí en ciudad Victoria, el morenista más encumbrado, el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal trae acciones sociales muy productivas. Y por lo tanto ostenta la estafeta.
El que le juegue las contras, estará peleando contra MORENA, pero también contra un líder social y político que ha consolidado grandes beneficios para Victoria. Las hechos están a la vista. Ya no hablemos de los programas sociales. Ahí están acciones de sólida alianza ciudadana, como el segundo acueducto y el transporte gratuito.
¿Qué le quiero decir con esto? Que la candidata o el candidato de la marca guinda por Victoria, tan solo en el arranque, como los vehículos de motor poderoso, dejará atrás a sus competidores con un torque de miles de sufragios. Adicionalmente, anote usted, estimado lector, que la capital de Tamaulipas, será en 2027 para el gobernador algo más que uno de los 43 municipios del estado. Es su tierra natal, su orgullo familiar. Y el corazón político de la 4T.
Cerramos con la siguiente pregunta: ¿Sabrá el Tico el calibre de la aventura político-electoral, que está a punto de hacer oficial?