El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez

La madrugada del 3 de julio de 2023 quedó marcada como el bautizo de sangre de una administración estatal que arrancaba bajo el asedio del cabecismo.

Las instituciones seguían secuestradas por el pasado azul y los pactos oscuros en los municipios continuaban vigentes.

A las 4:50 de aquel amanecer, las ráfagas de la delincuencia organizada tabletearon en la carretera Reynosa-San Fernando; el blanco era el Secretario General de Gobierno, HÉCTOR VILLEGAS GONZÁLEZ.

La Vocería de Seguridad Pública salió al paso con un boletín tibio y apresurado en redes: «El funcionario se encuentra bien, trabajando… las autoridades respondieron inmediatamente».

El daño y el mensaje estaban grabados en las carrocerías, con las camionetas blindadas del segundo hombre a bordo del organigrama estatal recibieron múltiples impactos de grueso calibre. De aquel atentado terrorífico contra el encargado de la política interna nunca hubo detenidos, ni explicaciones oficiales.

Todo se archivó en la opacidad, pero quedó claro que en Tamaulipas el poder exige funcionarios con el cuero duro, valientes o de plano dispuestos a todo.

Desde entonces, a «El Calabazo» lo han «renunciado» más veces en redes sociales que a cualquier otro funcionario, el autor era alguien con poder e influencia que lo quería fuera del juego. Y es que, además de los plomazos de la delincuencia, Villegas González tuvo que esquivar misiles transatlánticos cargados de fuego amigo provenientes de las propias entrañas del gabinete americanista.

Durante casi cuatro años de gestión, los ataques mediáticos y los chismes de pasillo se operaban con saña. Sin embargo, tras la reciente purga de varios secretarios que se creían inamovibles, la guerra intestina ha cedido. Esos personajes que antes torpedeaban a la Secretaría General hoy desfilan preocupados por la Fiscalía Anticorrupción, donde les están armando expedientes exprés para cuando se ofrezca cobrarles las facturas pendientes.

Hoy, «El Calabazo» camina mucho más tranquilo y del atentado carretero parece quedar solo la anécdota; no relaja su escolta, pero se le ve más suelto.

El hombre se deja querer por la raza; apenas ayer se placeaba conversando con ciudadanos en las oficinas del Registro Público de la Propiedad, además de iniciar una discreta gira por los municipios para cacarear los logros del americanismo, midiendo el pulso social de cara a lo que viene.

VILLEGAS empezó a mostrar su rostro más pragmático, sabe perfectamente que el escenario político rumbo al 2027 es peligroso y que las nuevas alianzas requieren, forzosamente, el visto bueno del jefe de la 4T en el estado.

Ayer mismo, al topárnoslo en el Parque Bicentenario, le preguntamos a bocajarro sobre su futuro y sus planes políticos. Su respuesta fue un monumento a la disciplina eclesiástica de la cuarta transformación:

“Lo que el jefe AMÉRICO VILLARREAL mande, lo que diga la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM y lo que papá Dios quiera”.

En el manual del perfecto siervo guinda, los planes sin Dios no caminan, los proyectos sin lealtad absoluta al jefe se estancan y los sueños que no lleven el sello de aprobación de Claudia terminan hundidos en el pantano.

«El Calabazo» lo sabe, ya sobrevivió a las balas de la carretera y a la hoguera de sus compañeros de gabinete; ahora solo le queda esperar a ver si su devoción eclesiástica le alcanza para que lo premien con una boleta electoral o si se tiene que conformar con seguir siendo el pararrayos del sexenio.

La entrega del nombramiento de doctor honoris causa conferido por la UAT, al actual secretario de Salud del Gobierno de México, DAVID KERSHENOBICH STALNIKOWITZ, ha sido uno de los mejores aciertos del Rector DÁMASO ANAYA ALVARADO, quien recibió un reconocimiento a sus acciones por parte del gobernador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA.

“Muchas felicidades, rector, por un acto tan simbólico que sigue manteniendo a nuestra Universidad, como usted lo mencionó en su segundo informe rectoral, con estándares de excelencia y de calidad para la formación profesional en nuestra entidad”, indicó el gobernador AMÉRICO.

Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…