CUADRANTE  POLITICO——POR  FERNANDO  ACUÑA  PIÑEIRO—-

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   A finales de 2019, una noticia cobró furor a nivel global. Se difundió que México poseía la reserva de litio más grande del mundo. De manera sensacionalista, algunos medios publicaron que el potencial del llamado “petróleo blanco”, alcanzaba los 243.8 millones  de toneladas de este mineral. Todo ello tiene que ver con la transición energética del siglo XXI.

Los geólogos de nuestro país, moderaron sensiblemente la cifra inicial, aclarando que ese enorme tonelaje, correspondía a la arcilla, y que el litio puro era aproximadamente 1.7 millones de toneladas. Aun con esta nueva cifra, nuestra patria se coloca entre los diez primeros países productores del preciado  insumo energético.  

 El mencionado  metal de naturaleza alcalina, que por cierto no pertenece a las llamadas tierras raras,  ha cobrado un inusitado valor en el mercado económico , a raíz de que se le considera componente clave en las baterías de los carros eléctricos.  De igual manera, funciona como una materia prima que permite conservar las energías solares y eólicas, sin temor a que estas se pierdan.

  Su existencia  se limita a muy pocos países, entre ellos se encuentra el nuestro. Lo anterior ha generado que los gigantes de la economía global, como son China y USA  busquen  controlar de manera mayoritaria, dicho recurso estratégico para garantizar su hegemonía en un futuro ya vigente entre nosotros.

 Anticipándose a los escenarios que ahora ya están manifestándose con mayor claridad y virulencia, en el 2022, a poco tiempo de entregar el gobierno , el Presidente AMLO  le  metió cerrojo a este recurso natural.  Mediante una reforma a la ley minera, declaró al litio como un recurso de utilidad pública. Se prohibieron  las concesiones de su explotación a corporaciones extranjeras. Imperios económicos como USA y China quedaron al menos en la ley, fuera de la jugada.

 Posteriormente en 2023,  se firmó un decreto, para declarar más de 234 mil hectáreas  como zona de reserva del litio, en el estado de Sonora. Incluso  se creo un pequeño PEMEX, denominado  Litio Para México,  LItioMx.

  El 18 de febrero de 2023, (fecha emblemática relacionada con la nacionalización del petróleo el 18 de marzo),  AMLO  nacionalizó el litio, cerrándole el paso a potencias como USA, China o Rusia.

 De manera que lo que estamos atestiguando como analistas tamaulipecos y del país, no  es otra cosa que una abierta agresión injerencista de Trump, utilizando el viejo cuento de la narcopolítica, para que la Presidenta Sheinbaum incluya el litio en las negociaciones bilaterales  con el vecino del norte. Pero al mismo tiempo,  el gobierno estadunidense busca  evitar a como de lugar que México le venda litio a China.

  O sea, realmente el fondo de tanto ruido mediático, y los amagos contra la clase política del país, tienen como fondo que el actual gobierno de Sheinbaum, eche a la basura la nacionalización del litio realizado por AMLO. Y que les abra la puerta del mineral blanco a los capitales gringos.

  Más que ideológica, la de Trump es una ambición de corte pragmático, donde están en juego miles de millones de  dólares. Pero también una hegemonía comercial, cuya carrera actualmente le están ganando los chinos.   

Mediante la argucia de que la narcopolítica controla las instituciones públicas mexicanas, la administración Trump, busca socavar la credibilidad y la buena imagen del gobierno morenista.  Pretende ponernos como país de rodillas, para que, así como lo hizo Peña Nieto con el gas y el petróleo, le abramos la puerta a la inversión privada estadounidense en las reservas de litio.

  Trump va más allá, y pretende debilitar de manera extrema a México, aumentándole aranceles. Y emprendiendo acciones unilaterales en política interior, nunca antes vistas en nuestro país.

  ¿El propósito central?

Estados Unidos busca apoderarse del Santo Grial del porvenir económico del planeta, (litio),  nacionalizado por AMLO. Y al mismo tiempo desplazar a su rival global, China, en el control de un metal estratégico, en la ruta hacia el desarrollo capitalista del futuro.

Ese y no otro, es el verdadero fondo que actualmente está provocando graves daños al país, y especialmente a la clase política de la marca guinda. Trump le está  torciéndole  el brazo a la Presidenta Sheinbaum, para que entregue nuestro tesoro energético emergente.

 Al igual que en el pasado de la colonización española, le quemaron los pies a Cuauhtemoc, hoy pretenden chamuscar a la patria morenista, para que retire los cerrojos nacionalistas sobre el litio.

  ¿Lo lograrán?