Por José Gregorio Aguilar

Viernes 08 de Mayo del 2026

El déficit de maestros en zonas rurales y apartadas se ha convertido en una crisis estructural que perpetúa la desigualdad educativa. La constante movilidad y el desinterés por ocupar plazas en comunidades marginadas provocan que los estudiantes reciban menos horas de clase y tengan acceso limitado a especialistas en ciencias o idiomas. 

“El problema no es la falta de recursos, sino que los maestros cambian de escuela a mitad del ciclo escolar, dejando vacantes sin cubrir”, reconoció el subsecretario de Administración de la SET, Hugo Fonseca Reyes. 

El funcionario explicó que los niveles de primaria y secundaria son los más afectados, pues ahí se concentran las complicaciones para cubrir vacantes derivadas de jubilaciones, movimientos laborales y la poca disposición de docentes para trasladarse a zonas de difícil acceso. 

Fonseca admitió que esta situación impacta directamente en la enseñanza de los alumnos y genera rezago en comunidades que ya enfrentan condiciones adversas. “La falta de maestros frente a grupo continúa afectando la enseñanza”, señaló. 

Ante este panorama, la administración del gobernador Américo Villarreal busca fortalecer el arraigo docente en el medio rural para disminuir la alta rotación. La estrategia contempla incentivos económicos y apoyo a la integración comunitaria. 

“El objetivo es mejorar la calidad educativa y reducir el ausentismo, fomentando que los maestros vivan en la localidad”, explicó Fonseca. 

La SET pretende consolidar en lo que resta del sexenio la permanencia de los docentes en comunidades marginadas, con la meta de garantizar continuidad en los procesos de enseñanza y aprendizaje. 

La crisis de cobertura docente en zonas rurales refleja un problema de fondo: mientras las ciudades concentran recursos y especialistas, las comunidades apartadas siguen recibiendo educación fragmentada y con menos oportunidades de desarrollo.