DE PRIMERA …….LA DAMA DE LA NOTICIA

POR ARABELA GARCIA …..

¿Limpieza profunda o solo maquillaje? El dilema de Ariadna en el nido de Morena

El pasado 4 de mayo no solo marcó un cambio de estafeta en la dirigencia nacional de Morena; marcó, en teoría, el inicio de una «desparasitación» que urge más que una auditoría al SAT. Ariadna Montiel Reyes tomó el mando que dejó Luisa María Alcalde y, de entrada, soltó una frase que a más de medio partido le debió provocar agruras: «Honestidad sobre popularidad».

¡Vaya novedad! Si aplicaran ese filtro con retroactivo, se nos queda medio país sin gobernantes. El mensaje de Montiel fue un balde de agua helada para ese 60% de impresentables que llegaron al poder quién sabe cómo, pero que han hecho de la gestión pública su propio «Año de Hidalgo».

De bandidos, renuncias y el «currículum» delictivo

La administración federal se sacude y no es para menos. Tenemos el caso del Gobernador de Sinaloa, envuelto en una bruma de sospechas y señalamientos que harían palidecer a cualquier villano de serie de Netflix. Pero no es el único que anda en la mira o que ya tuvo que poner pies en polvorosa. El problema de Morena es que se convirtió en el refugio favorito de personajes con «trayectorias» que parecen más fichas signaléticas que currículums académicos.

Y es aquí donde entra lo dicho desde la Secretaría de Gobernación: quieren «niños y niñas bien portados». Se acabó —dicen— lo de andar reclutando a miembros de bandas o personajes con olor a azufre. La orden es clara: quien sea corrupto, no va. No importa si ganan la encuesta, no importa si son los más conocidos del barrio por andar repartiendo despensas con dinero de dudosa procedencia. Si traen la cola sucia, se quedan fuera.

El reto: ¿Tendrá los ovarios o le hablarán al oído?

La teoría suena preciosa, casi angelical. Pero en la práctica, Morena tiene un imán para los «lavadores de lana», los huachicoleros con cuello blanco, los golpeadores de mujeres y los misóginos que se disfrazan de progresistas. Ariadna Montiel dice que el partido no será refugio de impunidad. Habrá que ver si tiene los ovarios bien puestos para no dejarse endulzar el oído por esos «amigos» que solo traen historias falsas y vergüenzas públicas.

Maquillar las cifras es fácil; maquillar un pasado delictivo es otra historia. Ya no se vale que digan «ya cambié» después de haber saqueado las arcas o haber servido de tapadera. El pueblo no quiere que le «maquilen» candidatos; quiere gente que no necesite un abogado de cabecera para tomar protesta.

Matamoros y la fila de los hambrientos

Bajando el balón a nuestra cancha, en Matamoros la lista de suspirantes para el 2027 ya supera las 10 personas. En cada rincón de Tamaulipas hay gente noble, con trayectoria y transparente, pero el sistema está viciado. Muchos de los que hoy ostentan el cargo no quieren soltar «el hueso» porque saben perfectamente cuánta «carnita» —y billetes— tiene pegada.

Creen que esto es darle la vuelta a la manzana y volver a postularse, como si el servicio público fuera una herencia o un derecho divino para seguir financiando campañas con dinero sucio.

Si Ariadna Montiel cumple su palabra, en 2027 veremos caras nuevas. Si no, confirmaremos que Morena no es un partido, sino una agencia de colocaciones para los mismos bandidos de siempre que solo cambiaron de color de chaleco.

La moneda está en el aire: ¿Limpieza real o solo sacudieron el tapete para esconder la basura debajo?

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