Golpe a golpe
Por Juan Sánchez Mendoza
La asunción de Ariadna Montiel Reyes como dirigente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de morena, no es garantía de la disciplina partidista que se persigue previo a la instalación de los procesos electorales concurrentes de 2027.
Esto, porque la ex secretaria de Bienestar federal en su perorata, ante el Consejo Nacional, prácticamente desautorizó a los gobernadores que ya preparan su salida a “hacer un examen de conciencia. Y si alguien detecta corrupción en su gobierno –expuso–, hay que hacer a un lado a quien esté en esas prácticas”.
La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones –Minerva Citlalli Hernández Mora–, seguramente, ya tiene un diagnóstico preciso sobre los aspirantes estatales de morena y de los partidos con quienes haría alianza.
Hasta hoy la coalición apunta a 15 de los 17 estados en que habrán de renovarse gubernaturas, porque en San Luis Potosí y Baja California no se observan acuerdos cupulares.
Como fuere, la llegada de Ariadna representa un giro estratégico hacia la disciplina interna, la fiscalización ética y la preparación rigurosa para que morena mantenga la supremacía gubernamental, aunque debe enfrentarse también a intereses locales determinantes en toda elección.
Ciertamente, Montiel Reyes tiene la batuta de morena. Pero esto no le alcanzaría para alcanzar el triunfo, aun controlando ‘tras bambalinas’ todos los programas sociales del Gobierno federal, por lo que requiere pactar con los grupos de interés para sacar avante el proyecto trasformador.
En cada una de las entidades del país asoman grupos facciosos, pero, en esta ocasión, según refiere la nueva lideresa de morena, estarán ajenos a las candidaturas.
Sin embargo, hacia el interior del partido se mueven tribus impidiendo no sólo la unidad al reclamar posiciones, sino también el avance de la CuatroT por su codicia de llegar al poder o conservarlo, según sea el caso.
Por tanto, la unidad partidista a la que llama Montiel Reyes es difícil de alcanzar.
Más, la disciplina, por la diversidad de tribus que ahí tienen cobijo.
Basta echarle un vistazo a los aceleres estatales para confirmarlo.
Estamos a un mes de abrirse (en morena) el proceso para determinar las ‘coordinaciones defensa de la transformación, a nivel estatal, distrital y municipal’, que es la simulación usada por membrete guinda para destapar candidatos.
Panorama actual
En septiembre de este año, serán instalados los procesos electorales para en 2027 renovar la Cámara de Diputados y 17 gubernaturas; 29 congresos locales y más de mil alcaldías, en 30 de las 32 entidades del país.
Tres meses antes de que inicien el trajín el Instituto Nacional Electoral (INE) y los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs), en Coahuila habrá comicios el próximo 7 de junio para renovar la LXIII Legislatura local, considerándose esa contienda determinante para la gobernabilidad estatal.
Sobre todo, por la alta popularidad que mantiene el gobernador priista, Manolo Jiménez Salinas, a quien la ‘bufalada’ de morena busca borrar del mapa.
Actualmente, una de las 17 entidades en que la ‘grilla futurista’ está en todo su apogeo, la gobierna Movimiento Ciudadano (MC): Nuevo León con Samuel Alejandro García Sepúlveda, quien, por cierto, impulsa la mentada ‘Ley esposa’, con clara dedicatoria, en connivencia con el Congreso local.
Movimiento Regeneración Nacional (morena), ostenta 12 mandatarios: Marina del Pilar Ávila Olmedo (Baja California); Víctor Manuel Castro Cosío (Baja California Sur); Layda Elena Sansores Sanromán (Campeche); Indira Vizcaíno Silva (Colima); Evelyn Cecia Salgado Pineda (Guerrero); Alfredo Ramírez Bedolla (Michoacán); Miguel Ángel Navarro Quintero (Nayarit); Yeraldine Bonilla Valverde (Sinaloa); Francisco Alfonso Durazo Montaño (Sonora); Lorena Cuéllar Cisneros (Tlaxcala) y David Monreal Ávila (Zacatecas).
El Partido Acción Nacional (PAN) cuenta con 3: María Teresa Jiménez Esquivel (Aguascalientes); María Eugenia Campos Galván (Chihuahua); y Mauricio Kuri González (Querétaro).
En tanto, al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) lo representa José Ricardo Gallardo Cardona, en San Luis Potosí, quien, en complicidad del Congreso estatal impuso la reforma electoral llamada ‘Ley esposa’ para favorecer a su mujer en este rejuego sucesorio.
Acorde al quehacer realizado por esos 17 mandatarios que dejarán su cargo el año próximo, al día de hoy, no hay ninguna garantía de que ganen las elecciones locales, pues al menos la mitad de ellos han sido duramente cuestionados y asoma profunda desilusión entre sus gobernados, como se consigna puntualmente en los medios informatvos.
Empero, hay en cada una de esas entidades aspirantes opositores del gobernador en turno, del mismo partido, pero no de la misma tribu, que van con todo por la candidatura, lo que lleva a suponer que la contienda interna en cada estado sería una cena de negros, a menos que, como acostumbra el centralismo oficial y/o partidista, en la Ciudad de México se decidan las candidaturas de los seis membretes.
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