El Patinadero
Juan Antonio Montoya Báez
Van dos ocasiones en que una encuestadora anónima hace sonar nuestro teléfono para medir el pulso en Ciudad Victoria. No dicen quién paga, pero el cuestionario es revelador: solo dan tres opciones para la alcaldía bajo las siglas de Morena, el Verde o el PT.
Los nombres en la terna son Karl Becker Hernández, Secretario del Medio Ambiente, la diputada Katalyna Méndez y el secretario del Trabajo, Luis Gerardo Illoldi.
No hace falta ser un genio para adivinar que el dueño de la franquicia guinda en Tamaulipas ya empezó a sondear el terreno.
Los tiempos se aceleran porque la «Reina» envió su mensaje, les habló desde Palacio Nacional, la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM lanzó un ultimátum que suena a guillotina: quien quiera boleta para el 2027, debe soltar el hueso ahora mismo.
La instrucción es tan tajante como humillante para quienes viven del presupuesto: «no se puede ser servidor público y candidato a la vez».
Cuando la Presidenta susurra, los súbditos de Morena deben aguzar el oído; si no entendieron el mensaje, más les vale regresar el video y analizarle hasta las facciones. En el mundo de los «siervos de la nación», la obediencia no es opcional.
Pero Morena tiene preocupaciones más graves que una simple renuncia, con el panorama nacional envuelto un lodazal tras las acusaciones de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, RUBÉN ROCHA MOYA, señalado como cómplice del Cártel de Sinaloa.
En el partido oficial se retuercen como lagartijas en hormiguero intentando defender lo indefendible, pero el daño está hecho y la amenaza de cárcel pende sobre un gobernador en funciones.
Este escándalo obliga a Morena a revisar sus perfiles con una lupa que no sea de juguete, pues no pueden darse el lujo de ungir a un abanderado solo para que, a mitad de campaña, el Gobierno de EE. UU. anuncie que le abrió un expediente.
En Tamaulipas el sol no se tapa con un dedo: tenemos alcaldes y senadores señalados por delincuencia organizada, algunos hasta sin visa, mientras el partido insiste en defenderlos de acusaciones de huachicol, contrabando y otros giros negros.
Morena hoy tiene tanto poder que podría ganar la elección hasta con el suplente de un regidor; por eso mismo, es un insulto que sigan reciclando figuras corrompidas.
La política no la hacen santos, se requieren manos sucias, pero lo mínimo que se espera es que elijan al que tenga menos lodo entre las uñas.
De la terna victorense -KARL BECKER, KATALYNA o ILLOLDI-, ¿quién cree usted que es el menos salpicado por el tráfico de influencias o el enriquecimiento ilícito? Quitémosles la capa del cargo, el escudo de la secretaría y los escoltas de la dependencia: ¿quién de ellos queda en pie como un ciudadano respetable?
La instrucción de SHEINBAUM es clara, pero la realidad de Tamaulipas es terca.
Veremos si los aspirantes tienen la decencia de renunciar o si prefieren seguir estirando la liga hasta que el «ánimo social» o un expediente del norte les reviente en la cara.
Y si alguien de los tres es elegido deben recordar que ciudad Victoria es una plaza complicada, cualquier candidato arranca con 40 mil votos en contra que sin importan el abanderado votarán en contra.
Tampoco deben olvidar, que el alcalde EDUARDO GATTÁS BÁEZ es un hombre disciplinado y de lealtades, pero que tienen sus afrentas pendientes, además de capital político, también debe aportar capital económico para la campaña.
Y en donde quedan aquellos nombres de morenistas que no son mencionados en la encuesta mocha, podrán ser los favoritos de la dirigencia moral de la 4T, pero también lo son de la ciudadanía, son dudas razonables, cuando el diputado PEPE BRAÑA y HUGO RESÉNDEZ se encuentran mejor posesionados en el electorado, pero no en el palacio del 15.
El dolor de las derrotas se puede evitar, cuando se toman las decisiones con la cabeza, no por compromisos y sentimientos.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…