#DESDELAFRONTERA

POR #PEDRONATIVIDAD

Todos sabemos que existen dos tipos de gobiernos, los que maquillan… y los que se meten hasta el drenaje. Literal. Y en esa línea incómoda, poco glamorosa pero profundamente necesaria, se está moviendo Carmen Lilia Canturosas Villarreal, quien no fue a la asamblea estatal de la Unión Ganadera Regional de Tamaulipas a repartir sonrisas ni discursos de ocasión, sino a dejar claro que en Nuevo Laredo el desarrollo ya no es promesa, es inversión con número, apellido y destino.

Más de mil 400 millones de pesos en obra pública para este año no son cualquier cifra. Es, en términos políticos, una declaración de intenciones… o mejor dicho, de ejecución. Porque mientras otros siguen atrapados en la lógica del “pintar banquetas para la foto”, en la frontera norte están apostando por lo que no se ve, pero se siente, drenaje, agua, infraestructura real.

Y ahí es donde empieza a tomar forma una narrativa distinta. No es casualidad que la alcaldesa haya llevado su mensaje al sector ganadero. El campo, históricamente relegado a discursos de campaña, hoy tiene un lugar en la mesa. El apoyo del 50 por ciento al mejoramiento genético del ganado no es un gesto simbólico; es una palanca directa a la productividad. Súmele la coordinación con apicultores de Nuevo Laredo, Guerrero y Mier, y lo que se está construyendo no es solo política pública, es cadena de valor.

Pero si hay una escena que pinta de cuerpo entero el cambio, es la modernización de la estación cuarentenaria. Antes, los productores tenían que mandar pruebas fuera, con el reloj en contra y el riesgo de perder animales en el camino. Hoy, los análisis se hacen en casa. Menos burocracia, menos pérdidas, más eficiencia. Así de sencillo… y así de poco frecuente.

En paralelo, el músculo hidráulico también crece. La rehabilitación de la planta PITAR, en coordinación con Américo Villarreal Anaya, no solo duplicó la capacidad de saneamiento, sino que coloca a Nuevo Laredo como un actor responsable en la frontera. Porque aquí no solo se trata de crecimiento económico, sino de cómo ese crecimiento impacta en el Río Bravo y en toda la región, desde Reynosa hasta Matamoros.

Y claro, el corazón logístico no podía quedarse fuera. La inversión de 250 millones de pesos en la carretera Mex-2 para convertirla en una vía de cuatro carriles es más que concreto, es velocidad para el comercio, oxígeno para la aduana más importante del país. Si a eso se le suma la ampliación del Puente del Comercio Mundial, el mensaje es claro, Nuevo Laredo no quiere competir… quiere dominar.

Pero lo más interesante no está en las cifras, sino en la filosofía. “No maquillar”, dice Canturosas. Y en un país donde la política ha vivido décadas de maquillaje urbano y simulación presupuestal, esa frase pesa. Porque implica cambiar la lógica, primero el subsuelo, luego la superficie. Primero la estructura, luego la foto.

Así, entre ganado, drenajes y carreteras, se va tejiendo una gestión que entiende algo básico pero olvidado, el desarrollo no se anuncia, se construye. Y en Nuevo Laredo, guste o no, la obra ya empezó a hablar por sí sola.

LAS MUJERES FUERTES DE TAMAULIPAS

La reunión entre Carmen Lilia Canturosas Villarreal y Ninfa Cantú Deándar es una imagen que más que documentar un encuentro, revelan un momento, dos mujeres de carácter, con poder real en sus manos, sentadas no solo a coordinar el presente… sino, quizás, a acomodar las piezas del futuro político de Tamaulipas.

No fue solo una mesa de trabajo en la Presidencia Municipal. Fue, para quien sabe leer entre líneas, un cruce de trayectorias que hoy pesan… y que mañana podrían definir el rumbo político del Estado.

Ambas llegaron con números, no con discursos reciclados. Y en estos tiempos, eso ya las coloca varios escalones arriba. Porque mientras algunos siguen atrapados en la política de promesa eterna, ellas han construido algo más incómodo para los adversarios… resultados.

Carmen Lilia, desde Nuevo Laredo, ha convertido a la ciudad en un tablero donde cada pieza tiene lógica económica. Infraestructura, logística, inversión… todo alineado para que la frontera no solo respire comercio, sino que lo controle. No es casualidad que su nombre ya no solo suene en lo municipal, sino que empiece a orbitar en las grandes ligas del estado.

Del otro lado de la mesa, Ninfa Cantú no llega como espectadora. Llega como operadora económica de un sexenio encabezado por Américo Villarreal Anaya, donde los números también hablan. Su paso por la Secretaría de Economía no ha sido decorativo; ha sido quirúrgico. Atracción de inversiones, impulso a sectores productivos, visión regional. Y sí, también con esa etiqueta que en política pesa más que cualquier cargo, la de “la mujer fuerte”.

Porque hay que decirlo sin rodeos, en Tamaulipas, hoy por hoy, hay dos nombres femeninos que no solo destacan… dominan. Dos perfiles de carácter, de decisiones firmes, de esos que no piden permiso para avanzar.

La narrativa empieza a dibujarse sola.

Si Morena, decide que en Tamaulipas las mujeres lleven mano en las candidaturas, entonces, Ninfa Cantú es la carta fuerte para la alcaldía de Nuevo Laredo. Y no por capricho, sino por acumulación de capital político y resultados tangibles. Mientras tanto, Carmen Lilia no solo gobierna su ciudad… construye una plataforma que muchos ya leen como antesala de algo mayor, la gubernatura.

Y en medio de ese tablero, aparece un tercer elemento que no es menor, la sincronía con el proyecto nacional de Claudia Sheinbaum Pardo. Porque aquí no se trata solo de coincidencias personales, sino de una alineación política que potencia, que empuja, que abre puertas.

La reunión, dicen, fue para revisar proyectos estratégicos, para detonar desarrollo económico, para fortalecer la competitividad. Todo eso es cierto… pero incompleto.

También fue un mensaje.

Un mensaje de que cuando dos mujeres con carácter se encuentran, no hay choque… hay dirección. No hay disputa… hay estrategia. Y sobre todo, hay una certeza que empieza a incomodar a más de uno, que el relevo político en Tamaulipas podría tener rostro de mujer… y no uno, sino dos.

Así, sin estridencias pero con peso específico, Nuevo Laredo vuelve a colocarse en el centro del tablero. No solo por lo que mueve… sino por quiénes lo están moviendo… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS.

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