Enrique Jonguitud
Ciudad Victoria, 26 de abril.- La presencia del ácaro varroa mantiene en alerta a los apicultores de Tamaulipas, donde la actividad enfrenta uno de sus mayores desafíos sanitarios en años recientes.
En el estado se producen alrededor de 690 toneladas de miel al año, con un inventario cercano a 33 mil colmenas y una cadena productiva que genera empleo para unas mil personas, cifras que reflejan la importancia económica del sector.
El avance de la plaga ha comenzado a impactar directamente en la producción, con colmenas debilitadas y abejas que reducen su capacidad de trabajo, lo que se traduce en menores volúmenes de cosecha y riesgos para la polinización.
Productores del centro y sur del estado han resentido los efectos del problema, ya que la disminución de la población de abejas complica los ciclos de recolección en temporadas clave.
Ante este panorama, autoridades sanitarias han reforzado las acciones de control mediante revisiones periódicas en colmenas, además de impulsar medidas para contener los niveles de infestación del parásito.
Las estrategias también incluyen capacitación a apicultores, quienes han adoptado prácticas para fortalecer sus colmenas y reducir pérdidas en cada ciclo productivo.
Municipios como Llera, Victoria, Hidalgo, Padilla y González concentran más de dos tercios de la producción estatal, donde la miel de azahar, mezquite y multifloral mantiene su valor en mercados locales, nacionales e incluso internacionales, siempre que la sanidad de las abejas logre sostener la competitividad del sector.