Palabras libres

Por Edgar Joel Yépez Ibarra

La violencia se agranda en el país  y todos los que se dicen políticos, desde la posición en la que se encuentren, buscan culpar al del color de enfrente.

Desde hace tiempo que los ciudadanos no hemos escuchado convocatoria de alguna de las partes políticas para sentarse a dialogar con el objetivo de buscar soluciones conjuntas a la problemática nacional.

Observamos con profunda preocupación cómo la clase política, atrapada en sus intereses personales prefiere el linchamiento verbal a la argumentación y a sanar las heridas sociales.

La llamada clase política ha hecho gala de todo, menos de respeto, urbanidad y cultura política, prefiriendo la trifulca estéril y el agravio cotidiano a la construcción de consensos.

Urge, antes de que la noche nos alcance, hacer algo bueno, convocar al diálogo,  construir puentes de entendimiento y retomar la ruta de un cambio social honesto, cuyo primer acto sea el combate inquebrantable a la corrupción, sin distinción de colores, como la verdadera causa de nuestros males.

Se requiere frenar el mal de los males, la corrupción, con el castigo a los culpables, pero sobre todo, con la determinación sustentada en una verdadera ética política que ponga el bien común por encima de las ambiciones de grupo, para que entonces si la transformación se haga realidad.

Buen día