La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

La reforma judicial de la IV T y su Segundo Piso, cada día se degrada más en Tamaulipas. La falta de manejo técnico de temas jurídicos de la presidenta del Supremo Tribunal de Justicia del estado amaga con hundir, el intento por sanear y desplazar de la estructura judicial, los vestigios del viejo régimen de impartición de justicia en la región.
¿Quién sugirió a la magistrada Atanasia Contreras, ubicar a los jueces en lugares diferentes de donde fueron electos?
La medida, tomada a bote pronto, generó un problema personal para los nuevos jueces: mover su residencia y con ello, entorpecer la vida cotidiana de ellos y sus familias.
Eso provocó que -lo que ha trascendido- la renuncia de al menos media docena de jueces.
La instalación de sucesores se realizó de inmediato – no se ha informado públicamente de la forma-.
¿Cómo se cubrieron esas vacantes?
¿Por prelación?
Es decir:
¿El segundo en votación entró como suplente?
Deberían informarlo si fue así.
Lo que sí resulta novedoso -por lo irregular- es la operación de jueces itinerantes en la entidad.
¿Está acaso inventando cargos que no existen en el organigrama del Poder judicial?
De ello, se deprenden dos cuestionamientos:
¿Fue electo para ese cargo ese tipo de juez?
¿Se sacó Tacha de su bolso ese atípico nombramiento?
Raras las atribuciones que se otorga a sí misma la magistrada. Cambiar la Ley Orgánica del Poder judicial, es obligación del legislador; es decir, con sus decisiones Atanasia parece invadir peligrosamente la función del Poder legislativo.
Para llevar a cabo su plan, firmó un acuerdo con los municipios del deprimido IV Distrito. Ellos pondrán la infraestructura para el funcionamiento de tales juzgados.
Gandalla la magistrada Tacha: resulta que ese movimiento es para evitar gastos a los vulnerables habitantes del semi desierto tamaulipeco acercando la justicia a sus municipios. No parece una maniobra humanista: tendrán que pagar ellos mismos esos servicios; por una razón simple: los ayuntamientos operan con el dinero de los contribuyentes.
Una forma muy sofisticada de exhibir su visión neoliberal de la impartición de justicia.
Brota la demagogia y el engaño de Atanasia.
¿Imaginémonos como sería en la gobernatura?
Por fortuna de los tamaulipecos, ya fue vetada de facto por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La presidenta tiene la razón: apenas va saliendo de una elección y ya se anota para otra.
Sería de mucha sustancia, que las Barras y Colegio de Abogados, realicen discusiones en donde pongan en la balanza, las ventajas y desventajas que, hasta ahora, han visto de la flamante reforma judicial.
Dramática paradoja la de hoy: cambiamos deseando mejorar y estamos empeorando.