Palabras libres
Por Edgar Joel Yépez Ibarra
En este México nuestro, lo que duele hasta lo más profundo, lo que entristece el alma, es que quienes están para protegernos y mostrarnos con acciones ejemplares, el camino del bien, son los que más hieren y más daño nos causan con su deshonestidad.
La difícil situación de violencia por la que pasa nuestro país, desde hace décadas, no es de colores políticos, es el reflejo de un vacío espiritual, crisis de amor a la vida de otro ser, la quiebra de la dignidad humana.
Para recuperar lo humano, la brillantez y decoro de las instituciones, para desterrar la negligencia y la extorsión desde las instituciones públicas se requiere un verdadero cambio con personas integras, éticas, preparadas, en todos los institutos políticos, en todos los niveles de gobiernos y en la sociedad en general; personas a quienes duela la vida de otros.
La extorsión y la negligencia, que todavía campea en las instituciones de justicia no deben existir porque representan y reproducen barbarie, desorden social, antítesis de la civilidad.
Insistamos que el dolor social que se vive en el país solo se podrá frenar con servidores íntegros, con solvencia ética y moral. La verdadera justicia es la que nos podrá hacer más habitable nuestro México.
Edith Guadalupe, una jovencita de la Cd. de México, asistió a una entrevista de trabajo. Al no regresar a su hogar su familia fue la fiscalía y en la dependencia les pidieron esperar 72 horas. La familia siguió en su lucha de búsqueda, consiguió importante información y acudió de nuevo a la fiscalía, donde les exigieron dinero para ponerse a hacer su trabajo. Horas después el cuerpo de Edith fue encontrado en el domicilio citado para la entrevista laboral. QEPD.