Por Agustin Peña Cruz
Tampico, Tamps.- La administración municipal de Tampico ha iniciado un proceso
de revisión y regularización en los mercados públicos, tras evidenciarse el uso
indebido de locales como bodegas y la omisión en la aplicación del reglamento por
parte de autoridades operativas. En este sentido, la alcaldesa Mónica Villarreal
Anaya fijó postura sobre la situación del Mercado del Norte, donde al menos diez
espacios permanecen cerrados o sin actividad comercial, en contravención de su
propósito original.
El señalamiento se produce luego de que la administradora del mercado, Juanita
Santillana, reconociera en entrevista que varios locales concesionados están siendo
utilizados como bodegas por sus propios titulares. “Esos locales que están cerrados
son propiedad de los mismos locatarios que los tienen como bodega”, admitió, al
tiempo que aceptó que no se han aplicado medidas formales para corregir la
irregularidad. “No se ha hecho… lo hemos hecho de manera concientizando a que
los abran”, sostuvo.
La falta de acciones documentadas, así como la ausencia de procedimientos
administrativos, abrió la puerta a cuestionamientos sobre una posible omisión en el
cumplimiento del reglamento. Bajo esa línea, la propia funcionaria terminó por
reconocer la necesidad de actuar conforme a derecho: “Está bien… lo acepto y voy
a hacer la petición por escrito”, afirmó, comprometiéndose a formalizar el proceso
ante sus superiores.
Frente a este escenario, la alcaldesa confirmó que el municipio ya ha iniciado
mecanismos administrativos para recuperar los espacios que no están siendo
utilizados conforme a la normativa. “Estamos haciendo ya… un proceso
administrativo que ya está llevándose a cabo… para que los que se están utilizando
como bodegas se regresen a la autoridad como marca el reglamento”, declaró
Villarreal.
La estrategia, explicó, no se limitará al Mercado del Norte. De acuerdo con la
presidenta municipal, se trata de una política integral que busca ordenar el
funcionamiento de todos los mercados públicos y garantizar que los locales cumplan
con su finalidad comercial. “Posteriormente poder ofrecerlos a otros locatarios”,
añadió, al referirse al destino de los espacios recuperados.
El contraste entre la inversión pública en infraestructura y la falta de operatividad en
algunos locales ha sido uno de los ejes centrales del debate. Desde el inicio de su
administración, Villarreal ha impulsado un programa de rehabilitación que incluye
mantenimiento, uniformidad estética y actividades culturales. “Hemos hecho un gran

impulso… había un rezago de mantenimiento que a todas luces se puede notar”,
señaló. Aunque para la administradora, Juanita Santillana la imagen que se busca
impregnar institucionalmente, es minimizada en redes sociales internas expresando
abiertamente que parece “rodante” y que no se le consultó a ella..
En esa línea, destacó acciones específicas como la instalación de toldos uniformes
y la incorporación de eventos culturales continuos. “Hemos llevado actividades
culturales como la banda municipal cada 15 días”, dijo, al subrayar que estos
esfuerzos buscan no solo mejorar la imagen del mercado, sino también atraer
visitantes y dinamizar la economía local.
La alcaldesa también contextualizó las diferencias con administraciones anteriores.
Sin desestimar los avances pasados, puntualizó que las condiciones actuales
exigen una respuesta distinta. “Era otro Tampico con otra población… y qué bueno
que hizo ese impulso, pero hoy estamos empezando a ver resultados porque había
muchos años de rezago”, afirmó.
Por otra parte, las declaraciones de Santillana generaron incomodidad al interior de
la administración, particularmente cuando la funcionaria destacó gestiones previas
por encima del trabajo actual. Para Villarreal, el enfoque debe centrarse en los
resultados presentes y en la responsabilidad institucional. En ese sentido, lanzó una
invitación directa: “Yo la invito a que venga… a que vea todas las acciones que se
están tomando en los mercados”.
Más allá del tono conciliador, el mensaje dejó entrever una posible ruta
administrativa para el caso. Al ser cuestionada sobre la omisión en la aplicación del
reglamento, Villarreal fue clara en la necesidad de regularizar la situación conforme
a los procedimientos establecidos. “Vamos a invitarla a que siga este procedimiento
administrativo y que se empiece a regularizar esta situación”, indicó.
La declaración no descarta la intervención de órganos de control interno. Aunque no
se mencionó de manera explícita una sanción inmediata, la referencia al
“procedimiento administrativo” abre la posibilidad de que el caso sea revisado por la
Contraloría municipal, particularmente si se confirma la omisión en el cumplimiento
de funciones.
En términos jurídicos, el uso indebido de locales concesionados y la falta de
aplicación del reglamento pueden configurar responsabilidades administrativas. La
normativa es precisa al establecer que estos espacios deben destinarse
exclusivamente a actividades comerciales, bajo pena de sanción o incluso la
revocación de la concesión.
El caso del Mercado del Norte se convierte así en un punto débil para la política de
ordenamiento en los mercados públicos de Tampico. Por un lado, exhibe las

deficiencias en la supervisión y aplicación de normas; por otro, pone a prueba la
capacidad del gobierno municipal para corregirlas sin dilaciones.
Mientras tanto, la narrativa oficial insiste en los avances logrados. “Desde el día
uno… ya estaba sentada platicando con ellos”, recordó Villarreal, al referirse a su
acercamiento temprano con los locatarios. Para la alcaldesa, los cambios
comienzan a ser visibles, aunque reconoce que el proceso de transformación
enfrenta resistencias y retos institucionales.
La regularización de los locales será una prueba concreta de esa transformación.
No se trata únicamente de recuperar espacios físicos, sino de restablecer el
principio de legalidad en la administración de bienes públicos. En ese sentido, la
omisión reconocida por la administradora no solo tiene implicaciones operativas,
sino también institucionales.
El desenlace dependerá de la ejecución efectiva de los procedimientos anunciados.
Si se materializan, podrían sentar un precedente en la gestión de mercados
municipales. De lo contrario, el riesgo es que la discrepancia entre discurso y
práctica continúe debilitando la credibilidad de las autoridades.
Por ahora, la alcaldesa señala que: los mercados deben funcionar conforme a su
finalidad y bajo el marco normativo vigente. Y quienes estén al frente de su
administración deberán responder, no solo ante la opinión pública, sino ante los
mecanismos formales de control gubernamental.