Palabras libres
Por Edgar Joel Yépez Ibarra
Siento que nuestro país atraviesa por momentos difíciles. Las décadas tranquilas y de progreso que nos tocó vivir se perdieron en algún rincón de la historia.
La ambición por la riqueza, por tener y tener a costa de lo que sea, ha vaciado al ser, lo ha dejado sin riqueza espiritual, ocasionado años de regresión. Y no nos equivocamos al señalar que la situación que se vive desde hace décadas se debe a la aridez ética y moral de no pocos servidores públicos que, con su actuar, han enfermado el alma social: nos hace falta humanidad.
Acaso, para no perder la esperanza entre la desesperanza, nos queda seguir transitando, por la vida, en medio de la intranquilidad, mirando hacia atrás los maravillosos años vividos, para observar el hermoso paisaje de lo que hemos perdido.
Al asomarnos a ese ayer, vigoroso por la honestidad y el respeto, vamos hilando, hilvanando imágenes para abrazar a nuestros padres, a la familia, a las amistades, a los vecinos, a compañeros de escuela, a las maestras y maestros; recuerdos de amables sombras y mucha luz sostenida en el espíritu armonioso de la ética y los valores. Un ayer de progreso y humanidad detenido desde hace décadas en nuestro país.