Enfoque Sociopolítico:

Por Agustín Peña Cruz*
Marginar a los medios de comunicación porque resultan incómodos es una de las torpezas
más recurrentes del poder. La historia demuestra que esa práctica no silencia a la prensa,
sino que la convierte —convenientemente para el discurso oficial— en un supuesto brazo
de la oposición. Es una coartada conocida: cuando el gobierno no controla la narrativa,
acusa conspiración. Sin embargo, lo que muchos gobernantes parecen no entender es que
la verdadera amenaza no suele venir de la crítica externa, sino del aplauso interno. Quienes
hoy aplauden, celebran y acompañan al poder son, con frecuencia, los primeros en
abandonar el barco cuando el calendario electoral comienza a dictar sentencia. En política,
el afecto es coyuntural y la lealtad tiene fecha de caducidad. “Muerto el rey, viva el rey” no
es una consigna histórica: es una práctica cotidiana. El caso del gobierno municipal de
Óscar Pérez Inguanzo, particularmente generoso con la prensa oficial, es una referencia
que no debería olvidarse.
En este sentido, el fin no justifica los medios; los medios exhiben el fin. Son ellos quienes
revelan las fallas estructurales que el poder se niega a reconocer. Las reingenierías
administrativas no deberían responder a caprichos ni a ajustes cosméticos, sino a una
lógica clara: hacer que el aparato gubernamental funcione. Los mandos intermedios deben
operar como extensiones de una visión política coherente, no como feudos personales ni
trincheras de protección. Cuando un gobierno no agiliza trámites, no atiende a la ciudadanía
y se parapeta en el hermetismo, no estamos ante ineficiencia: estamos ante corrupción por
omisión. El servidor público que se niega a informar no protege la institución; la corroe
desde dentro.
Y hablando de omisiones, el silencio institucional en torno a las cuentas públicas del
ejercicio fiscal 2024 resulta, por decir lo menos, revelador. Durante 2025, la Auditoría
Superior del Estado (ASE) rompió con una práctica histórica al no informar en tiempo sobre
dichos resultados, que tradicionalmente se presentaban a más tardar en noviembre del año
siguiente. Es justo reconocer que el auditor Francisco Noriega Orozco ha optado por una
revisión minuciosa, alineada a la disciplina financiera y al marco legal vigente. Pero también
es innegable que el sigilo prolongado genera sospechas, sobre todo cuando los números no
acompañan el discurso oficial. El dato es contundente y políticamente incómodo: 124
millones de pesos no han sido comprobados por ayuntamientos de Tamaulipas. El informe,
prometido para febrero, no solo será un documento técnico; será un insumo electoral de alto
calibre.
REINGENIERÍA Y ESTRATEGIA
En paralelo, los movimientos en los gobiernos municipales no son casuales ni
administrativos. Desde finales de 2025 y en lo que va de 2026, varios ayuntamientos han
recurrido a una práctica reveladora: hacer firmar renuncias “voluntarias” a secretarios,

directores, subdirectores y personal de confianza. No se trata de eficiencia gubernamental,
sino de control político. La consigna es clara: blindarse ante posibles deserciones, incluso
dentro del mismo partido en el poder. A quienes llegaron por compromisos legislativos o
padrinazgos federales ya se les comenzó a mover. La razón es simple: dejaron de ser
funcionales a la visión, a la táctica o al cálculo electoral del grupo dominante.
La lectura es inevitable. Con el 2027 en el horizonte, nadie quiere cargar con lastres cuando
llegue el momento de heredar el poder. Las cuentas públicas —extendidas en su revisión
del ejercicio fiscal 2025 y 2026— se convierten en un mecanismo de presión tan eficaz
como silencioso. Y entonces, solo entonces, el entusiasmo de los incondicionales se
evapora. Los amigos se vuelven prudentes, los prestanombres toman distancia y los
aplausos se transforman en silencio. El desenlace suele ser el mismo: una carrera política
truncada, una salida abrupta del escenario y la casi nula posibilidad de regresar al trono. En
política, el poder no castiga la traición; castiga la ingenuidad de creer que el poder es
eterno.
Nos vemos en la siguiente entrega mi correo electrónico es [email protected]

  • El Autor es Master en Ciencias Administrativas con especialidad en relaciones industriales,
    Licenciado en Administración de Empresas, Licenciado en Seguridad Pública, Periodista
    investigador independiente y catedrático.