#DESDELAFRONTERA 

POR #PEDRONATIVIDAD 

En Tamaulipas, la seguridad vuelve a pasar por el lente. Esta vez no con patrullas nuevas ni discursos de ocasión, sino con una iniciativa que apunta directo al enjambre silencioso de cámaras que ya nos vigilan desde esquinas, mostradores y fachadas.  

El subsecretario de Enlace Legislativo, Rómulo Pérez Sánchez, soltó la señal, el Ejecutivo estatal cocina una ley para regular el uso de la video vigilancia y conectar ese universo disperso al cerebro del sistema, el C5. 

La idea, en el papel, suena lógica. Miles de cámaras ya existen en tiendas de conveniencia, cadenas transnacionales y negocios locales. Ojos encendidos las 24 horas, grabando robos, asaltos y huidas, pero aislados, cada quien en su isla digital. La propuesta busca que esas imágenes dejen de ser archivos muertos y se conviertan en piezas activas para la seguridad pública, integradas a una red que permita reaccionar más rápido y reconstruir mejor los hechos. 

Hasta ahí, aplausos moderados. El problema, como siempre, está en la letra chiquita y en la confianza. Porque regular también es controlar, y empadronar todas las cámaras privadas implica saber quién mira, desde dónde y para qué. El anuncio de un censo de sistemas de video vigilancia abre una puerta que puede llevar a dos caminos muy distintos, uno donde la tecnología se convierte en aliada del ciudadano, y otro donde el Estado acumula información sin contrapesos claros. 

Rómulo Pérez habla de fortalecer investigaciones y ampliar la red de vigilancia. Bien. Pero la discusión de fondo tendrá que pasar por el Congreso y por la opinión pública. No basta con conectar cables y servidores; se necesita una ley con candados, protocolos claros y sanciones severas para el mal uso de la información. De lo contrario, el C5 podría convertirse en un “Big Brother” con acento norteño. 

CARMEN LILIA LLEVA FELICIDAD 

En Nuevo Laredo se insiste en gobernar con piel, con pulso y con memoria social. Carmen Lilia Canturosas volvió a dejar claro que el poder no solo se ejerce desde el escritorio, también se comparte en la calle, en el hospital y en la sonrisa de un niño. 

Primer acto. Día de la Enfermera y el Enfermero. Mientras en otros municipios estas fechas pasan como nota de relleno, en Nuevo Laredo se convirtieron en un reconocimiento con nombre y apellido. Frente a cientos de profesionales de la salud, la alcaldesa no habló de cifras frías ni de logros administrativos. Habló de humanidad. De esas manos que no salen en la foto pero sostienen la vida cuando más duele. Reconocer trayectorias, agradecer vocaciones y poner en el centro a quienes cuidan cuando nadie más puede hacerlo, también es política. Política con alma, que es la que más falta hace. 

Segundo acto. El Polyforum La Fe convertido en territorio de alegría. Más de siete mil personas celebrando el Festival de Reyes Magos 2026. Aquí no hubo discursos largos ni poses acartonadas. Hubo risas, ilusión y una logística que solo se logra cuando el gobierno entiende que la niñez no es discurso, es prioridad. Carmen Lilia y Claudette Canturosas encabezaron un evento que recordó algo elemental pero olvidado por muchos gobiernos, fortalecer a la familia no cuesta votos, cuesta compromiso. Bicicletas, patines y triciclos fueron el pretexto. El mensaje real fue otro, en Nuevo Laredo, la felicidad también se gobierna. 

Tercer acto. Mega Rosca de Reyes de 60 metros. Tradición compartida, pan repartido, familias reunidas. No es solo una rosca, es un símbolo. Un gobierno que se sienta a la mesa con su gente, que entiende que la cercanía no se decreta, se practica. Mientras otros apuestan al evento exclusivo y al aplauso selectivo, aquí se repartió rosca para todos, sin distingos, sin filtros. 

Tres eventos. Un mismo hilo conductor. Humanismo con dirección política. Carmen Lilia Canturosas sigue construyendo algo que incomoda a muchos y entusiasma a más, un liderazgo que no grita, pero pesa. Que no presume, pero avanza. 

En Nuevo Laredo, la alcaldesa no gobierna desde la torre. Gobierna desde la gente. Y eso, en el ajedrez político actual, es una jugada que vale oro… ¿Qué, no?, NOS LEEMOS. 

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