DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

Ayer fue el día del amor y de la amistad, según el contexto y la coyuntura. Y aprovecho
para, en ese contexto, hacer notar que José Alfredo Jiménez se equivoco cuando sentencio
que la vida no vale nada. Vale porque todos queremos vivir, hacemos lo que este a nuestro
alcance para prolongarla, tanto de la familia como de la personal. En este caso, hasta la
saciedad, se ha generalizado que las mascotas… cuando llegan a nuestras vidas, se
convierten en parte de la familia.
Quienes tenemos una fe religiosa cuando nuestra vida o salud está en peligro, nos
encomendamos a Dios, hacemos oraciones y hacemos patente nuestra fe para que suceda lo
mejor. Hace un poco mas de un año que Benito, nuestra mascota, el pugs que ya cumplió
(enero) 12 años se nos enfermó: ya está mejor, esta semana le hicimos estudios, y los
resultados son alentadores y es cuando, quiérase o no, se nos alegra el corazón y nos vuelve
la tranquilidad.
GRACIAS A DIOS.
Les comento el caso de un estimado amigo, de mi generación de preparatoria, en momento
tuvo problemas del corazón. Entre estudios y medicinas llego el momento que tuvo que ser
operado. Todo salió bien, continuo con su vida normal; tanto laboral como familiar y
social. Disfruta la vida cotidiana, a sus nietos y el, como yo, también profesa una fe
religiosa. Claro, para seguir disfrutando de la vida, tiene que cuidarse y, sobre todo, con
chequeos médicos en forma periódica.
En uno de esos, que se hace en Monterrey en una clínica publica, la conversación con el
medico toco temas cotidianos y familiares, de tal suerte que mi amigo sentencio su fe, su
agradecimiento a Dios por su vida y salud. En plan de guaya, el médico le contesta: óyeme
cabrón, yo también creo en Dios, tengo fe, y yo también te ayude, con mis conocimientos y
experiencia. Efectivamente, muchos lo sabemos: hay personas que pierden la vida o la
ponen en peligro por un mal diagnostico o por, digamos, un error humano.
ESTA MUY GRAVE.
Les cuento lo anterior como preámbulo para explicarles lo que le sucedió a Benito: hace un
año o más, una noche, sangro por la nariz; temprano lo llevamos con el veterinario y
prescribió un medicamento y, efectivamente, se le detuvo a hemorragia. Sin embargo, días
después, volvió a suceder, así que de nueva cuenta fue a dar con el veterinario y, ahí sí, nos
dijo: hay que hacerle estudios y un eco: ahí mismo le extrajeron la sangre y lo llevamos a
otra clínica al eco.
El resultado es que su higadito esta mal, no funcionaba correctamente. Así que nos dio
instrucciones para su alimentación y nos prescribió un medicamento diario. Como la
medicina, nos explicó, es para humanos y sirve, le enseñe los estudios a un medico
internista y me dijo: hay que tener fe, pero te advierto, esta muy mal. No lo dijo, pero

entendí, que debía prepararme para lo peor… y es que, a su mal, hay que agregar su edad:
ya 11 años.
CONOCIMIENTOS Y EXPERIENCIA.
En todas las profesiones es posible que haya expertos y otros no tantos. Incluso, estoy
convencido, puede ser por ignorancia: cuando falleció mi abuelo paterno quede sorprendido
por algunas cosas derivadas del trabajo medico: una de ellas, es que en busca de una
medicina recorrí casi todas las farmacias de la ciudad. Hasta que, en una, el joven que me
atendió me explico: oiga, esa medicina no la va a encontrar… ya no se vende, pero hay
otras que son equivalentes… en ese momento me llamaron, solo me dijeron: ya no compres
nada, acaba de fallecer.
Estoy convencido: para que funcione la fe, es necesario también tener la esperanza de que,
quienes atienden, tengan la experiencia y conocimientos para que la salud se recupere y la
vida ya no este en peligro. La primera experiencia, digamos de este tipo, fue la que tuve con
mis ojos… en su momento agradecí al Dr. Didier Villarreal. Y en el caso de Benito, es
bueno señalar que, de siempre, su cuidado ha estado en manos de la MVZ Olivia García. Y
claro, los cuidados y minos de Martha que, con paciencia, prepara todos los días sus
alimentos.
NO ESTAS ENFERMO.
Recuerdo que hace tiempo, unos 20, bajo mucho de pesos y como me acaban de explicar
que el metabolismo de los diabéticos se descontrola, fui con un amigo medico: me escucho
y me dijo, no te preocupes, tu no estas enfermo, eso se nota a primera vista: tu semblante y
actitud. Y veo que Benito, efectivamente, de pronto recuerda cosas de su niñez, quiere jugar
y hacer travesuras. Ya no está, digamos, malo, malo y se nota en su comportamiento.