DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


Nos han dicho de siempre que el ser humano nace, crece y se desarrolla, y muere. En ese
proceso el hombre tiene que aprender, digamos, como sobrevivir en la vida cotidiana; tiene
que satisfacer sus necesidades, formar una familia y mantenerla. Toda la vida, también nos
dicen, es un proceso de aprendizaje. Sin embargo, hoy quiero tomar de referencia el
aprendizaje que, por decisión propia, queremos tomar como soporte de nuestra vida.
Las etapas y los escenarios varían, conforme nuestra edad y recursos disponibles. Por
ejemplo, inicialmente el escenario es la familia: los padres, hermanos y resto de la familia,
que son sus actitudes, sus enseñanzas, determinan e inducen nuestro comportamiento; luego
viene la escuela y el mundo laboral. En unos y otros, hay un aprendizaje inicial y determina
los resultados de lo que hagamos.
NACIMIENTO IGUALITARIO.
Hace muchos años leí un texto: La revolución de la inteligencia. En el su autor hace notar
que todos, en principio, nacemos iguales en conocimientos; pero que al ir creciendo nos
hacemos desiguales en virtud del lugar donde nacemos, sea geográfico o por familia (clase
social); no es igual nacer en Dinamarca, Estados Unidos, México o Cuba. Y en el caso de la
familia, la explicación es sencilla: nuestro origen social marca el tipo de recursos
disponibles para nuestra formación, nuestro aprendizaje.
Las teorías psicológicas explican que el comportamiento de las personas se determina, sea
por la genética o por el contexto en el que se vive; no es igual ser hijo de un carpintero o
albañil, que de un profesionista o de un científico o deportista. Y el contexto tiene que ver
con escenas de solidaridad o de apoyo y comprensión, de discriminación, de violencia. Si el
padre es violento, crece en un ambiente de violencia; si es paternalista, vive protegido, en
fin, es múltiple la clasificación como los factores.
APRENDER PARA VIVIR.
El ser humano, tarde o temprano, enfrenta una realidad de su vida: que tiene que trabajar
para sobrevivir. Un aprendizaje es el de la vida. Recuerdo el caso de Pedro, un albañil, que
no estudio, no tuvo oportunidad, y para salir adelante fue al ITEA, a la educación para los
adultos y pidió al instructor que le enseñara a leer, a escribir y las reglas básicas de la
aritmética: sumar, restar, dividir, multiplicar, sacar áreas y cubicas… las herramientas
básicas para hacer su trabajo.
Los que tienen oportunidad de estudiar, incluso con ventajas y en colegios particulares,
eligen una profesión universitaria; unos triunfan, se convierten en exitosos y hasta mejoran
en mucho sus condiciones de vida; otros, por alguna razón, no tienen las mismas
oportunidades y salen adelante con otras actividades, que van desde las comerciales o
desarrollando una actividad lucrativa. La cuestión básica, elemental, es que se tiene que
trabajar para disponer de recursos económicos para la familia.

CALIDAD Y EFICIENCIA.
Todo trabajo que se hace demanda calidad y eficiencia. Quien es, por decir, su propio
patrón y que ofrece un servicio o trabajo, bien que lo sabe: si lo hace bien, lo vuelven a
contratar… incluso, me he encontrado con trabajadores multifacéticos, que ganan más que
un profesional: hacen trabajos de herrería, plomería, electricidad, albañilería, climas… uno
me confeso: mi día tiene que ser, mínimo de ganar 1500 a 2000 pesos diarios, para que me
costee. Un día, dos albañiles, pusieron un piso y sus honorarios fueron 7 mil pesos por dos
días.
El trabajo mas cuestionable, por la sociedad misma, es el que se realiza en el gobierno. Ahí
los altos cargos son concedidos por la relación familiar, la amistad o los compromisos, nada
que ver con el conocimiento y la experiencia. Por decir, en PEMEX hay un ingeniero
agrónomo; en el gobierno del Estado acaban de despedir a la titular de Cultura, ni su
formación ni experiencia valían, pero las recomendaciones o compromisos pesaron, hasta
que se dieron cuenta que no cumplía con las expectativas.
VIVIR.
Uno de los aprendizajes más difíciles tiene que ver con la edad adulta: vivir y disfrutar la
vida. Nos dicen que hay personas que se la pasan trabajando, para disfrutar de una vejez
cómoda; pero descuidan su salud, los achaques que vienen con la edad lastiman y hacen
que, si se ahorro algo, se gaste. Por otra parte, difícil de entender, pero he conocido casos
de personas que se jubilan y no soportan el estrés de estar en casa… sin hacer nada. Por
eso, hay quienes no se jubilan, pese a tener mas de 50 años laborando.