Por René Martínez
En estas fechas, en que es dada la celebración de la Natividad de Jesús y el fin y principio de un año, las tradicionales «cenas de navidad y año nuevo» se acostumbran en cada uno de los hogares, para agradecerle a Dios por las bendiciones que derramó entre nosotros durante el año que termina y rogar por el que comienza, y especialmente, mostrar nuestro beneplácito por la llegada de Jesús Cristo al mundo.
Con los nuestros, disfrutamos y compartimos diversos guisos preparados a detalle, acompañados de bebidas especiales para la ocasión y postres que nunca faltan, siempre al alcance de cada quien.
Y es en estas fechas, cuando a muchos de nuestro gremio, nos envían obsequios o nos ofrecen «posadas» de parte de asociaciones políticas o dependencias gubernamentales, en un gesto de correspondencia y gratitud por cubrir sus actividades, y eso es bueno, y se agradece, ya que sin obligación alguna, es su voluntad efectuarlo.
Solo que muy a menudo, estas acciones se mal interpretan, – y que conste, este texto no tiene la finalidad de reprobar o reprochar a nadie esta actividad – es solo una precisión que hago a título personal y sin destinatario, opinión personal y solo eso, al decir «se mal interpreta», no estoy generalizando, no aplica para todos, enseguida les amplío el contexto de mi inquietud.
Hay algunas dependencias, para estatales federales, incluso locales, y que cuentan con presupuestos para publicidad, que en lugar de pagar por promocionarse, buscan tener difusión gratuita durante todo el año a cambio de una «canasta navideña, o un pavo», y además ya cocinado, como dando por hecho que el receptor no tenía lista y programada su cena para ese día especial, y tal vez algunos, efectivamente, pudieran estar en ese supuesto, aunque lo dudo, la verdad, no se puede estar en espera a que a alguien se le ocurra mandar el pipirín navideño, al menos es mi opinión muy personal y repito, es sin destinatario, respeto el proceder de cada quien y no es censura ni sermón, es muy personal esta postura.
El punto es que, por estas situaciones, es que, encuentran los funcionarios la clave secreta de como quedarse con el presupuesto de publicidad, ya que ellos se justifican ante sus superiores por medio de las publicaciones sin costo que reciben de parte de compañeros de los medios.
No es correcto regalar nuestro trabajo, si alguien tiene el deseo de enviarte en reconocimiento por tu trabajo, un presente, podría no tener nada de malo, se acepta, lo que no considero correcto, es que por ello supongan, que de gratis tengas que publicar sus actividades, especialmente si cuentan con el presupuesto de propaganda debido.
Y es que si oficialmente no se figura como proveedor en dicha dependencia, y tampoco se es empleado, entonces se convierte en una dádiva que al final, no deja de ser humillante y vulgar.
Cada quien es libre de conducirse como mejor le parezca, pero al final del día, debemos recordar que el respeto se gana con ética principios y trabajo, la dignificación del oficio, está en nosotros, bajo nuestra responsabilidad, si no lo hacemos por nosotros, nadie lo hará.
Y a propósito de esta temporada navideña y de reflexión espiritual, desde este espacio les envío mis mejores deseos para el año nuevo, de felicidad, salud, prosperidad, paz y armonía para todos y todas. Bendiciones
Hasta la próxima