EN CONCRETO
Por: Blanca Leticia Guerra

Vivimos en un país lleno de tradiciones y para casi todas hay una celebración, un ritual,
una forma específica de celebrarlas.

Al vivir en frontera y la transculturación que esto implica, de pronto estas tradiciones se
pierden, o se cambian por las del país vecino; en día de muertos, suele festejarse más
el Halloween, y en noche vieja, se trata más de Santa que de otra cosa. Y no es que el
nacimiento de Jesus sea una cultura propia de México, pero sí es la que más se acerca
a nuestro país luego de la conquista.

Si uno se va más al interior de la republica las celebraciones son distintas, aunque en
cada lugar con sus particularidades, claro, pero mucho más cercano a la tradición, que
si las posadas, que poner el nacimiento, y claro que sí, las pastorelas.

En Reynosa, con este fenómeno de la transculturación, por ejemplo, somos partícipes
de ambas culturas, de modo que vivimos diciembre entre lo religioso y los regalos,
entre la llegada del niño Dios y la cartita a Santa para que nos traiga regalos.

Pero de lo que sí no nos perdemos, son de las pastorelas. Este pasado 10 de
diciembre en el Auditorio 1 del Centro de Artes del IRCA Longoria, presentaron la
pastorela “La apuesta” que cuenta la clásica historia sobre el nacimiento de Jesús y los
conflictos que tienen Satanás y sus diablillos para lograr desviar a los pastores, que
son guiados por la estrella de Belén y protegidos por el Arcángel Gabriel y sus ángeles
de las fechorías de sus enemigos.

Y por otra parte, el 11, en el Anfiteatro del IRCA Jarachina, presentaron la obra “Una
Navidad en el Polo Norte” en la que se cuenta la historia de la vida de los duendes en

el Polo Norte y como uno de ellos un día se revela al ver que Santa es el más elogiado
en las fiestas de Navidad, mientras que ellos, que son quienes trabajan todo el año sin
descanso, pasan a un segundo término; Santa se da cuenta de este descontento y
decide regalarles la mejor Navidad de la historia.

Como ve, están presentes los dos lados de la moneda, y ambos dirigidos por Diana
Garza, quien, a la par con su carrera artística, tiene ya 7 años siendo la maestra del
taller de teatro en dos de las sedes del IRCA, en Longoria y en Jarachina, que al final
es a través de este instituto y gracias al apoyo en artes y cultura del Gobierno de
Reynosa, encabezado por Carlos Peña Ortiz, que pudieron presentarse estas dos
obras para el disfrute de la ciudadanía.