.
ANECDOTARIO.
POR JAVIER ROSALES ORTIZ.

Más fuerte que el sonido de un disparo de arma de las buenas
y casi abrazados por los racimos de los árboles llorones que ya
mero acarician el suelo, los bailarines y bailarinas del
huapango, hicieron pedazos la tarima de madera que miedosa
los miraba desde abajo y les suplicaba piedad, porque se
multiplicaban las grietas en su gris, color del rostro.
Ellas y ellos, a puro taconazo, gozaban a cada salto y media vuelta.
o completa también, y no hacían a un lado su eterna sonrisa por ese
sabor tan norteño que escapaba por las cuerdas de los instrumentos y
por la boca de los integrantes del famoso Conjunto Típico
Tamaulipeco,
A este conjunto le dio vida hace muchos años el promotor cultural ,
Emilio Villarreal Guerra, tío del ahora Gobernador de Tamaulipas,
Américo Villarreal Anaya, un personaje- el primero- que nunca quito
el dedo del renglón cuando se trataba de impulsar el arte, la música,
los avances médicos y otras muchas cosas que le dieran valor a nuestra
entidad.
Estuve con ellos, porque me invitaron, en la Casa del Arte de Ciudad
Victoria, un local que me hizo estremecer cuando ingresé, porque
sigue igual de bien cuidado, como en aquellos lejanos mis tiempos de
niño y es que allí tome cursos de dibujo a lápiz para darle forma a los
rostros de mujeres guapas que abundan en Tamaulipas.
La invitación vino de parte de Alberto Parra, uno de los principales
bailarines de huapango, y en ese evento se presento al Grupo Arte
Típico Tamaulipeco, compuesto por chicas y chicos que lucieron la
cuera y un vestuario que todos envidiarían por su diseño, color y el
sabor que acompañan a sus movimientos estéticos.
Junto con Alberto, saltaron al ruedo el Director de ese grupo,
Fernando Herrera Mata, Marco Antonio Luna y Gabriel Treto, entre
muchos otros, que robaron cámara por el dominio que tienen para
golpear el piso y sacarle chispas a la madera con cada botazo.
Junto a ellos, también participaron en esta gala folclorista los
bailarines de huapango de El Mante, un municipio vecino de Ciudad
Victoria que también tiene lo suyo, más aun cuando se besa la mejilla
con los de la huasteca.
El huapango, es más que nada la fiesta del zapateo y este, como
muchos otros, se suma a los intentos por rescatar las tradiciones

tamaulipecas y el arte de la danza folclórica, que a muchos les pone la
piel chinita.
Es un intento por unir el amor, la pasión y el arte, tal como lo
describen en su letra conocidas melodías de huapango, de redova,
chotis y la picota, para que más.
Por eso nada de aquello que dice: “porque estás que te vas y te vas, y te
vas”… , Mejor es que se dirija la mirada y se afine el oído hacia esta
danza folclorista, que mucho describe y, no está equivocada.
Por la invitación, mil gracias.
Porque cuando invitan, allí estoy.
Correo electrónico [email protected]