ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Con los conflictos políticos que vive el país, sea por el proceso electoral de
2024 y la presunta crisis constitucional que tiene en Nuevo León su nuevo
epicentro, como (recordemos) ya ocurrió en Tamaulipas a finales de abril de
2021, las explosiones de violencia irán más allá de los tambores de guerra.
¿Qué está ocurriendo realmente en México y en la mayoría de sus regiones
y entidades?
Está ocurriendo que la llamada clase política parece estar convirtiéndose en
una horda gigantesca y temible de cavernícolas, que a la menor
provocación desatarán hechos tan lamentables como los sucedidos antier
en el Congreso de Nuevo León.
Y no se trata de culpar a la gente que por poco derriba a golpes y patadas la
puerta de ese recinto legislativo. Esa gente, que tampoco digo es inocente,
y claro que no lo es, fue manipulada y manejada con dinero. Digámoslo así:
son cavernícolas menores.
Fueron, para yo ser exacta en la precisión: los poderes, los partidos y las
mafias que ahí se enfrentaron, los verdaderos responsables que en pocos
días se verán nuevamente las caras, como en “Pandillas de Nueva York”,
en una sarracina callejera donde sí habrá heridos y hasta muertos si el
Estado de derecho no logra imponerse.
MOVIMIENTOS DISFRAZADOS DE “CAMBIOS CÍCLICOS”
No quiero sonar cursi pero, ¿este es el ejemplo que la clase política les está
dando a niños, adolescentes y jóvenes de este país?
¡Pues por eso hay tanta violencia!, gritará la gente desesperada ante un
panorama cada vez más desastroso que democrático, más histérico que
pacífico, y de mayores impulsos telúricos que de negociaciones, acuerdos y
soluciones.
Por eso hay tanto muchacho cometiendo barbaridad y media por las calles,
pues tienen no sólo de donde aprender de los “líderes políticos” sino de que

mediante la fuerza bruta todo puede conseguirse (aparentemente) en
formas mucho más sencillas y sin esfuerzo alguno.
Otros dirán que esta oleada de violencia es parte de una de las grandes
convulsiones por la que tiene que atravesar nuestro país, a causa de los
cambios a los que inmensos poderes mundiales obligan.
¿O sea que son cambios cíclicos y al mismo tiempo no lo son?
Me recuerdo a mí misma que escribo una simple columna y no una obra de
reflexiones de alto nivel antropológico, por lo que acabaré hoy quizá
especulando sobre lo que está ocurriendo, pero sin equivocarme (eso sí) de
que este desfile de graves inestabilidades es la disputa por el poder, que
ciertas mafias han resuelto obtener mediante la guerra, ya que por las
buenas, o por la vía democrática, nunca podrán alcanzar.
LAS BOMBAS EN SUS MANOS Y LA DEMOCRACIA SE PARECE A LA
GUERRA
Dos preguntas para concluir el comentario de hoy:
¿Las elecciones de 2024, que no sólo incluyen la sucesión presidencial y
las nueve gubernaturas, sino todo un aparato de enorme poder que abarca
128 senadores, 500 diputados federales, 31 congresos locales (Tamaulipas
incluido), 1,580 ayuntamientos, 16 alcaldías de la Ciudad de México y 24
juntas municipales, vienen a ser (a como están los acontecimientos) cientos
de bombas en las manos de las autoridades, electorales y constitucionales?
¿Las tercas posturas de Samuel García y de sus adversarios diputados de
Nuevo León; la falta de respeto de Vicente Fox sobre Mariana Rodríguez; la
tenacidad de AMLO para acusar a sus enemigos políticos y defenderse de
ellos; el rechazo del Senado a la terna del Presidente de la República para
designar nueva ministra en la Suprema Corte; el amparo a favor de que los
13 fideicomisos de la Corte no devuelvan más de 15 mil millones de pesos a
la Tesorería de la Federación, e infinidad de conflictos, son una evidente
debilidad del Estado mexicano o forman parte de una desestabilización
política provocada por el PRIAN, urgido de fragmentar la gobernabilidad
democrática de esta Nación?
Cualesquiera que sean las respuestas, todo nos orilla a pensar si estamos
viviendo una guerra o una democracia. Pues una y otra, cada día se
parecen más.
GATTÁS VA MUY ARRIBA EN LAS PREFERENCIAS ELECTORALES

Otros temas políticos, pero locales, indican que el alcalde de Victoria,
Eduardo Gattás Báez va arriba en todas las preferencias electorales hasta
en un 60%, por encima de los resultados del PAN y el PRI que muy apenas
rondan el 8% y el 6% respectivamente.
De manera que si hoy fueran las elecciones para Presidente Municipal de la
Capital de Tamaulipas, Gattás derrotaría fácilmente a cualquiera de los
adversarios políticos que también aspiran a la alcaldía victorense.
Estaría por encima de Pepe Braña, de Jorge “El Tico” García y hasta de
Óscar Almaraz, con porcentajes de diferencia que irían de 12 hasta 35
puntos, volviéndolo inalcanzable en la elección del 2 de junio de 2024.
Evidentemente estos resultados son producto de las transformaciones que
Eduardo Gattás ha logrado realizar en Victoria desde los fundamentales
servicios públicos, hasta las tareas de bacheo y pavimentación, apoyando
siempre a la población con el abasto permanente de agua y la gestión ante
Conagua para el proyecto de la Segunda Línea del Acueducto de la presa
Vicente Guerrero.
Recordemos que antes del actual Gobierno Municipal, la ciudad estuvo
bastante abandonada, un escenario que ahora es diametralmente distinto al
recogerse diariamente más de 300 toneladas de basura. Lo que refleja una
ciudad limpia y una población cuyos satisfactores sociales están cubiertos.
¡Feliz fin de semana!
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