DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

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A Yuriria Iturbe Vázquez, líder estatal de MORENA, le traiciono el subconsciente. Al
hacer notar que 600 ciudadanos, entre morenitas y externos, tomaron el curso para reunir
los requisitos y optar por una candidatura, no vacilo en hacer “para evitar traiciones”. Hay
un hecho, indiscutible: la traición política es una conducta de muchos años, siglos pues. Y
sus razones, en la práctica, solo hay dos: la ambición de poder y, en ciertos casos, la
extorsión o chantaje.
Bien que lo sabe Yuriria: su partido en la entidad sufre las consecuencias de un par de
traiciones. Creo que nunca lo van a olvidar: pensando que ya tenían todo para ejercer el
poder, no se percataron de las traiciones, que se dieron prácticamente ante de iniciar las
sesiones legislativas… presumiendo, en serio, que eran mayoría: no contaron con el brinco
de dos mujeres a las filas del PAN. A partir de ahí, los tamaulipecos, padecemos un
Congreso desastroso.
LAS RAZONES.
Cuando Yuriria afirma que los cursos básicos y de formación política tienen como fin evitar
las traiciones, solo tiene una base: que cada persona, en este caso los de MORENA y sus
aliados, tengan una sólida formación política-ideológica, de tal forma que sus ideas sean
más fuertes que los motivos o razones que, unos y otros, asumen para traicionar a un amigo
o a una organización. MORENA ha sido traicionada, una y otra vez, pero también la han
propiciado.
A lo largo del sexenio de AMLO hemos visto como, un buen número de exgobernadores,
de priistas como panistas, se convierten en embajadores de la 4T. Los motivos, sin mucho
pensarlo, es porque traicionaron a su partido; se convirtieron en entes pasivos, dejando eso
sí, que quienes tienen poder de MORENA, como el Presidente mismo, operara a favor de
sus candidatos. Dejaron solos a sus candidatos y perdieron; pero ellos, es obvio, siguen
gozando de las mieles del triunfo. El último, el exgobernador de Hidalgo, fue justificado
por AMLO: se la debía, así de simple pago traiciones.
MORENA TIENE LA CULPA.
Las traiciones de que habla Yuriria no vienen solas. Hay una razón básica: para ganar
AMLO abrió las puertas de MORENA, a todo mundo, sin importar color o antecedentes,
solo quería sumar y sumar para ganar la elección. La misma Yuriria lo hace notar: 600
tomaron el curso y el 30%, afirma, son externos. No hay criba, lo que importa es que
lleguen con recursos y gente. Por eso, en las notas informativas con motivo de los registros
para ser candidatos, unas anteponen: el expanista, el expriista, el experredista. Traicionaron
una vez, hagan de cuenta, lo harán de nuevo.
Los filtros de MORENA, por decir, para elegir a un candidato son válidos, puesto que están
en sus estatutos: por encuestas cuando se tratan candidatos de mayoría; y por la tómbola

cuando son de representación proporcional. Y se anotan muchos, como bien escribe un
colega, porque para ser legislador no se requiere preparación… en el caso de Tamaulipas la
Constitución apunta: disponer de suficiente instrucción, no dice si kínder, secundaria,
universitaria, ni pensar en maestrías y doctorados. Medio mundo sabe que hoy en día, la
condición básica que AMLO pide a sus colaboradores es sumisión, incondicional…que sea
para ellos un honor recibir órdenes, instrucciones, de Obrador.
AMBICIONES DESBORDADAS.
Hicieron el curso 600 ciudadanos. Y para cada elección, ya lo dijo Yuriria: de los inscritos
solo van a quedar 4, que son los que van a participar en la respectiva encuesta. En los de
representación proporcional, se entiende, basta con que cumplan los requisitos y
participaran en la tómbola, la fortuna o suerte política.
Las ambiciones están desbordadas. Sin la menor duda, todos, pero todos, están en su
derecho a participar, tienen el derecho a votar y ser votadas. Hasta ahí, todo bien. Se notan
las ambiciones desbordadas en quienes, sin tener un trabajo previo político, sin tener capital
o presencia política, se animan a participar en una encuesta. Felipe Garza Narváez siendo
un externo participo en una elección interna para ocupar una candidatura: los morenistas no
lo conocían, y si lo conocían, un poco peor, el caso es que no recibió votos.
En el caso de la encuesta para senadores, obvio, Olga Sosa y Maki son más conocidas que
Úrsula Mojica y Paola López; y en el caso de los hombres, a José Ramón Gómez Leal lo
conocen hasta las piedras a lo largo y ancho del Estado. ¿Quién conoce a Antonio Batarse
Ferrel?, hasta donde se sabe, tiene un cargo en el Verde tamaulipeco y hace buenas migas
con los morenos de la CdMx. ¿Sera suficiente para ganar la encuesta?