DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
Dos notas informativas llaman mi atención. La primera tiene que ver con el segundo
acueducto para traer agua de la presa hasta la ciudad; la nota enfatiza que el acueducto va,
que la mitad de su costo lo asumirá el Estado y la otra, el gobierno federal. La otra va en
consonancia con el mismo tema: la propuesta de la diputada local Alejandra Cárdenas para
darle vida a una policía, hagan de cuenta, que cuide, que verifique que hagamos un uso
correcto del agua.
El primero pega en las tareas que tiene el Estado, sea local o federal, para garantizar a la
población los servicios básicos, entre ellos el agua; el segundo, pega en la conciencia
individual de cada uno de nosotros. Por increíble que parezca, dados los hechos, se busca
que alguien nos recuerde, y nos sancione, por no cuidar el vital líquido, el agua. ¿Acaso no
somos capaces, como seres racionales, de cuidar y hacer uno corrector del agua? Por las
propuestas de la diputad Cárdenas, no: primero propuso el semáforo del agua y ahora la
policía del agua.
20 AÑOS DE AGUA.
Tengo viviendo en Victoria casi 60 años. Me tocó vivir a la época de construcción del
acueducto, en el gobierno de Américo Villarreal Guerra; viví y disfruté le época, o etapa
del agua de La Peñita, que forastero que llegaba, la probaba y se quedaba a vivir en la
capital tamaulipeca. La verdad, no sé si sean los años, pero no recuerdo el momento y las
circunstancias de cómo se construyó el acueducto. Pero, eso sí, recuerdo que en su
momento fu claro: resolvía el problema para un periodo de 20 años… y ya pasaron.
El problema por el que pasa la capital tamaulipeca es grave. Hemos pasado, desde hace
varios años, a tener agua todos los días, hasta a llegar a los que no sale ni una gota por la
llave. Hoy la situación es condición extrema: el tandeo para las distintas zonas de la ciudad,
cuando menos tres días a la semana. A Teocaltiche, donde vivo, nos toca los martes, jueves
y sábados. En algunos lugares, el tandeo es vía pipas, porque el vital líquido no les llega por
la red de agua potable.
Así, digamos, la lucha y desencuentros por la segunda red, el segundo acueducto: lo grave,
demasiado grave, es que hace días el responsable de la CONAGUA hizo notar algo en lo
que, en lo personal, no había pensado: en cualquier momento, dijo, puede colapsar el actual
acueducto. En pocas palabras, según entiendo, el nuevo prácticamente será para sustituir al
actual, no pensando en incrementar el volumen de agua para la ciudad.
DOS CULPABLES.
En el caso del agua veo dos culpables: el primero es la autoridad, el segundo, la población,
los usuarios. El primer caso tiene un contexto de corrupción, por años el organismo
administrador del agua, ha sido la caja chica de políticos corruptos; a ello, tenemos que
agregar, la corrupción administrativa, ineficaz e indiferente. Tenemos, por ejemplo, que la
COMAPA se ha desempeñado omisa en atender los males de la red de agua: por eso hay
denuncias y denuncias de fugas y más fugas; en otro contexto, no se ha actualizado la red,
lo que provoca cada vez más y más fugas, es decir, desperdicio del agua. Claro, estos
servidores públicos, llevan en su conciencia el que han fallado a la población.
Y en el otro contexto somos nosotros, los usuarios: el problema es de cultura del agua. No
sabemos usarla, con todo y que siempre nos recalcan que debemos buscar optimizarla. Que
lo hagamos al lavar trastes, la ropa, bañarnos… pero es evidente que no: de pronto vemos al
vecino, o tan simple a una persona, que lava su banqueta con manguera abierta o el carro.
Si eso hacemos, imposible pensar que se realicen otro tipo de acciones para cuidar,
optimizar, el uso del agua.
SEMAFORO Y POLICIA.
Quiero comprender la preocupación de la diputada Alejandra Cárdenas: por un lado, esta su
condición de representante social, preocupada por los problemas de su comunidad; luego,
creo yo, su preocupación como ciudadana, que está consciente de la gravedad del
problema… tercero: es victorense, y como todo, ama a su ciudad. Por eso, creo, su
iniciativa base de crear el semáforo del agua, para que vayamos tomando conciencia del
grado de disposición del agua para consumo humano. La finalidad, que hagamos conciencia
del uso óptimo del agua, aunque la tenemos.
Ante la realidad, que nos dice una y otra vez, que más de un habitante de la capital, le vale,
puesto que se comporta como si tuviéramos agua de sobra. Si no hacemos conciencia, el
siguiente nivel es el castigo: para eso tiene que ser la policía del agua. Para que nos vigile,
nos supervise, que constate el uso correcto que hacemos del vital líquido… y si no lo
hacemos, pasar al siguiente nivel: amonestación y, si hay reincidencia, invariablemente
tendría que haber una sanción.
TAREA GUBERNAMENTAL.
Américo Villarreal Guerra fue el constructor del primer acueducto, apoyo a su ciudad, le
garantizo el agua por más de 20 años; ahora, otro Américo Villarreal Anaya (el hijo)
enfrenta otro reto: retomar la tarea de su padre, dar continuidad a un proyecto que garantice
agua a la capital… Claro, de nada vale tener acueducto si no hay agua: aquí dependemos de
la madre naturaleza. Si se construye el segundo, ambos, padre e hijo, pasaran a la historia
como salvadores de la capital tamaulipeca.