DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


Estoy sumamente emocionado. Me entero por las redes sociales, como por notas
periodísticas, como un buen número de ciudadanos se declaran estar listos, que tienen
experiencia, conocimientos y empatía social, para ser mí, o nuestro, representante en la
Cámara Federal, sea como Diputado Federal o Senador. Aunque MORENA ya hizo un
registro, no se conocen a ciencia cierta, el total de ciudadanos listos a sacrificarse, a mostrar
su vocación de servicio como legisladores federales.
Tenemos conocimiento del entorno legal electoral. Así, por ejemplo, cualquier ciudadano
en pleno ejercicio de sus derechos cívicos y políticos, tiene el derecho a votar y ser votado.
Por eso, en el caso del exgobernador, que aspira a ser legislador, dicen que senador, con
todo y lo que se dice de él, no hay nada legal que impida ser candidato, porque es su
derecho… goza de plena libertad. Si él puede ser candidato, se entiende que del FAM, con
más razón aquellos de, además de libertad, gozan de cabal salud.
ANIMAL POLITICO.
Hace muchos siglos Aristóteles, el filósofo, se aventó una afirmación extraordinaria: los
seres humanos somos un animal político; y explico que, lo somos, porque buscamos en lo
colectivo participar en la solución de nuestros problemas. Hizo notar como la familia se
convierte en un clan, el clan en una tribu y de esta se convierte en una ciudad. Y en todo
este proceso, lo esencial, es que el hombre no puede vivir solo, tiene que unirse a otros para
lograr propósitos comunes, como, por ejemplo, los problemas de la comunidad, del barrio,
del ejido, entre otros.
¿Qué sucede en México con los ciudadanos? En cada elección hay un abstencionismo que
crece, o disminuye, según sea el candidato, pero nunca hay una participación plena. Por
decir, el actual Presidente gano porque en promedio 30 millones de mexicanos votaron por
él. La cuestión es que fueron 30 millones de un total de 89 332 031 ciudadanos
registrados… Solo voto el 63%: 30 millones de ciudadanos decidieron por 89 millones. Así
que, por decir, en la elección del 2024, ¿Cuántos mexicanos van a emitir su voto?
EMOCION Y DECEPCION.
Me siento emocionado porque hay un buen número de ciudadanos dispuestos a servirnos
como legisladores, como nuestros representantes. Imaginen, que haya elecciones y no haya
candidatos, sería el acabose. Esa emoción, sin embargo, de tiempo atrás se convierte en
decepción y la razón es muy simple: los legisladores, de tiempo atrás, han sido como
considerados como borregos, ambiciosos, lacayos o súbditos del Poder Ejecutivo. Hoy, por
decir, el pregón de los legisladores de MORENA, es decir: ¡es un honor estar con Obrador!
Pero no lo representan a él, representan al pueblo… son pues, traidores a quienes votaron
por ellos.

Y en los hechos muestran una realidad insoslayable: en cuestión de reconocimiento social,
por muchos años, el primer lugar lo han tenido los militares, seguidos de profesores y de
sacerdotes… y el último lugar es para los legisladores a quienes, aquí y por todos lados, se
les acusa de que solo van a levantar la mano. Eso sí, tienen buen sueldo, prebendas y
privilegios, que lo convierten en un ciudadano especial, de clase. Y pocas veces, casi sin
excepción, no regresan a su distrito o entidad a demostrar que cumplieron… hacen
informes y siempre queda en evidencia que saludan con sombrero ajeno.
SACRIFICADOS POR EL PUEBLO.
La lista de los que quieren ser legisladores, en principio por MORENA, es grande. Aun no
se conoce, solo algunas filtraciones de quienes, emocionados, hacen público su registro
como precandidatos. Por ejemplo, que les puede proporcionar, como emoción o
sentimiento, que Úrsula Salazar publique en redes sociales una foto conversando con una
señora, como una forma de hacer patente su empatía social. En lo personal, ninguna; pero
otros, sin el menor pudor, hacen conferencias de prensa solo para informar que están listos
para ser nuestros representantes.
Pueden ser hombres y mujeres conocidos (das). Lo importante es que ahí están, preparados
o preparadas, para sacrificarse por el pueblo, para servirlo. Y nosotros, como ciudadanos,
los escuchamos y quizá les creemos o no, les votamos o no, porque a fin de cuentas
tenemos una percepción de ellos. Si me preguntan, por decir, a quien prefieres como
candidato a alcalde: ¿Alejandra Cárdenas, Oscar Almaraz, Eduardo Gattas o Jorge Tico
García, entre otros? Mi respuesta es obvia: se tiene que descartar a quienes, en su haber, ya
administraron la riqueza del pueblo, porque quedaron a deber… Alejandra Cárdenas tiene
trabajo y trayectoria en tanto que El Tico García solo su ambición de poder.
EFIMERA.
La emoción, digamos ciudadana, por el buen número de ciudadanos que ambicionan ser
nuestros representantes es efímera. Y la razón es muy sencilla: se observa en las encuestas.
Preguntan: conocen a… y puede ser que tenga un alto porcentaje, mucha gente lo conoce.
Pero en la siguiente pregunta, ya es otra respuesta: ¿Por quién nunca votarías? Y resulta que
aparece el mismo nombre… de tanto que lo conocen, el saldo negativo es mayor.