DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

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Ante la ley todos los mexicanos somos iguales, al menos eso dice la Constitución; no lo
somos, en la práctica, porque los pobres en más de una ocasión no saben lo que es justicia.
Tampoco lo somos en otras cuestiones, como las económicas: unos son catalogados como
ricos, otros como pobres e, incluso, hay unos que son calificados en pobreza extrema. Nos
cuentan que en ciertas regiones en desarrollo hay familias que viven con menos de 1.90
dólares al día; en tanto que aquí, en México, el INEGI presume que la canasta básica tiene
un precio de 1700 pesos y que sigue creciendo.
No podemos culpar a Dios, ni al destino, de porque unos son pobres y otros ricos. Hace
muchos siglos, cuando no existía la propiedad privada, eran otras las condiciones de la
humanidad. Incluso, su historia, es prolífica en hecho, explicaciones, de cómo el origen de
la propiedad privada, la concentración de la riqueza, es la que genera cada vez una brecha
más grande entre unos y otros, entre ricos y pobres.
MAS AMOLADOS.
En la década de los 80´s vive en un barrio, aun conocido como la privada. Compartíamos la
pobreza, que se veía en las construcciones; compartíamos el pan y la sal siempre que se
podía; se armó, con todos, una fraternal convivencia. Al paso del tiempo, unos fueron
emigrando, sea por sus estudios, por cuestiones laborales, porque se casaban y emigraban a
otra zona u otra ciudad. Pero, lo que nunca se perdió fue la fraternidad, que incluso hoy en
día se sigue conservando, practicando.
En cierta ocasión dos vecinos que al paso del tiempo se convirtieron en compadres,
convivieron y recordaron los tiempos de la privada: estábamos bien jodidos, amolados, dice
uno. La respuesta fue inmediata: seguimos igual, pero algo hemos mejorado; los que eran
ricos, dijo, ahora lo son más, nosotros seguimos con la insuficiencia cotidiana, vivimos al
día, el sueldo no nos alcanza y es que, efectivamente, con el tiempo se mejoró. Pero hay
una realidad: en aquella época, por decir, un profesor se jactaba de su sueldo, alcanzaba
para dar el enganche de un carro… hoy, tiene que ahorrar para darlo.
LA VIDA ES CARA.
Me asusta lo que se informa de la pobreza. Que el 72 por ciento de la población
tamaulipeca enfrenta algún tipo de pobreza, carencia o vulnerabilidad. Por ejemplo, que el
35.8%, equivalente a un millón 339 mil personas viven en pobreza moderada y extrema. Y
que el 3.8% (142 mil habitantes) padecen pobreza extrema. Que solo el 28% (un millón 049
mil) no son pobres ni vulnerables. ¿Qué está sucediendo? Solo hay una explicación: el
ingreso de las familias no es suficiente, es decir, o en el peor de los casos, no hay
suficientes fuentes de empleo.
Que la canasta básica tenga un valor de 1700 pesos lo dice todo. Quien va al mercado,
quien hace el súper, tiene una idea exacta de lo que cuestan las cosas. Las tortillas cuestan

27 pesos, una bandeja de carne casi 200 pesos, los refrescos más de 20 pesos. Recuerdo
cuando la bolsa de nopales costaba 10 pesos, ahora en algunos lugares rebasa los 20
pesos… las frutas y verduras, de pronto, por las nubes. En algunos hogares ya no saben lo
que es el aguacate… y eso, si, eso que ahora con AMLO el salario ha tenido incrementos
sustanciales, pero la inflación es la inflación, y los productos incrementan su precio.
DONDE ESTA LA FALLA.
Un día contrate a un par de albañiles para poner un piso: me cobraron $120 metro
cuadrado. Lo hicieron en dos días, les pague 6000 pesos; otro fue al ejido a hacer un
trabajo, reconstruir la base de un asador, cobro 700 pesos, lo hizo en 4 horas. Y un día,
unos mil usos, porque arregla desde aires acondicionados, impermeabiliza, pone pisos,
arregla fugas de agua o problemas de electricidad, construye albercas, me confeso: para que
sea un día normal, por día tengo que ganar 2 mil pesos.
¿Dónde está la falla? Un economista me explico: en México no sabemos redistribuir la
riqueza, cada vez unos son más pobres y otros más ricos; los que son pobres, o con pobreza
extrema, pueden no tener empleo, tener empleo y recibir un salario tan pequeño, que no le
alcanza para vivir. Quizá por eso, hoy en día, en la familia trabaja el hombre y la mujer, que
no sucedía en los 60s u 70´s; incluso hay quienes tienen hasta dos trabajos.
ÉXITO DE AMLO.
Buena parte de los que critican a AMLO, cuya premisa es primero los pobres, le reconocen
aciertos en algunas de sus acciones: el incremento sustancial al salario, y que no
desencadeno inflación galopante; el apoyo a los adultos mayores, con la pensión universal;
así como el apoyo, irrestricto que concede al sur del país…imagen de la polarización social:
mucha pobreza y pocos ricos. Claro, cada vez que hay elecciones, se nota el uso electoral
de los programas sociales, que siempre se hacía, al grado que AMLO lo reconoce: los
pobres son agradecidos. Los datos, sin embargo, indican que no disminuye la pobreza.