DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
Más de una ocasión me he preguntado: ¿Qué está sucediendo, que pasa por la cabeza, si del
niño o adolescente, que ejecuta alguna acciona violenta en contra de sus compañeros o del
profesor. Las imágenes de lo que sucedió en Coahuila son, en principio, impresionantes y
me llevan a preguntarme: ¿Qué puede motivar la reacción o acción del alumno en contra de
su maestra? Lo bueno, positivo pues, es que no hubo daños o heridas que pusieran en
peligro la vida de la maestra.
La cuestión es que, se puede alegar que es un hecho aislado, pero cada vez son más
frecuentes. En días pasados, también se vio en video, Vanessa una joven estudiante, es
agredida por su compañero, que está sentado atrás. Y si hacemos una revisión de agresiones
vamos a encontrar muchos, incluso pleitos a golpes a la salida de la escuela. Los hechos,
sin duda, deben obligar a las autoridades a una revisión de hechos, valorar las situaciones y
determinar que está sucediendo.
ARMAS Y AGRESIONES.
Los noticieros de televisión, como las redes sociales, nos han informado y tienen
documentado las veces en que un niño, un adolescente, desarrolla una acción violenta en
contra de sus compañeros. Una revisión en internet, por el buscado de google, con la
expresión: “alumno balea a sus compañeros USA”, me da un resultado de 1,250 000
resultados en 0.32 segundos. El resultado es impresionante y nos da una idea del cumulo de
hechos relacionados con agresiones, disparos, que realizan menores.
El primero que me aparece es “la conmoción en una escuela de EE.UU. en la que un niño…
si, de 6 años disparo con un arma en contra de su maestra. Y el jefe policiaco afirma, por
otra parte, que el disparo no fue accidental: en pocas palabras había la intención, la
voluntad del niño, de agredir a su maestra. ¿Cómo explicar esta acción? ¿Qué indujo, u
obligo, al niño a actuar de esa manera: llevar la pistola y dispararle a la maestra?
CONFESION DE UN ALUMNO.
Como profesor universitario siempre fui proclive a convivir con mis alumnos. Asistí a toda
fiesta que me invitaron donde, mínimo había carne asada y cervezas. En esa coyuntura en
más de una ocasión fui invitado a convivencias de alumnos y sus equipos deportivos.
Nunca enfrente situaciones difíciles o complicadas. Lo más parecido a una agresión fue
cuando un alumno, del equipo de basquetbol, me confiesa: profesor vi las calificaciones y
me dieron ganas de ir a balacear su casa.
¿Qué fue lo que sucedió? El entrenador le dijo: ya hablé con el profesor. Le impartía dos
materias y en la primera vuelta una la paso con 6 y la otra le puse NP (No presento, para
que no quemara la vuelta). Cuando me reclama y me confiesa sus pasadas intenciones, le
enseñe sus exámenes: en uno saco 6, en el otro reprobó. Platicamos, le explique situaciones,
y partir de ahí, asistió a todas las clases y al final del semestre se ufanó: “Profesor, exente 4
materias”. Y es que, en esa época, los deportistas estaban acostumbrados a no ir a clases…
al final, pasaban y hasta se titulaban.
PERMISO PARA SALIR.
Las imágenes muestran que el alumno esta frente al pizarrón, su maestra sentada frente a su
escritorio. De pronto la maestra se levanta, camina hacia la puerta y al pasar frente al
alumno, es cuando sucede la agresión: heridas con un arma punzocortante. Las notas
informativas indican que el joven le pidió a la maestra permiso para ir con la directora, es
decir, salir del salón.
¿Cuál era la intención del alumno? Por los datos publicados, solo salir del salón, pero solo
y no acompañado de su maestra. Creo que la maestra ya tenía, digamos, antecedentes del
comportamiento del alumno, pensó que ir con la Directora, era solo un pretexto para huir de
la clase, por eso, se ofreció a acompañarlo hasta la dirección. Y eso, como dicen en
“Mentes Criminales” detono la agresión.
PSICOLOGIA INFANTIL O JUVENIL.
El problema de agresiones, entre unos y otros, en la población estudiantil no puede
soslayarse. Es una tarea pendiente para el gobierno, para las autoridades judiciales, para las
educativas, y no pueden suscribirse a pensar en hechos aislados y fuera del ámbito
educativo, moral o legal. Tiene que ser un enfoque integral, que parta de los escenarios en
que vive el niño o adolescente en su casa, en el barrio, en la propia escuela, y a partir de ahí
tomar decisiones… el ámbito social, educativo, psicológico, moral y comportamiento
familiar.