DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


Bien dicen en el pueblo, tarde o temprano se cumplen los plazos, o se llega el día esperado.
Fue lo que sucedió ayer: dio inicio el ciclo escolar en todo el país; y en Tamaulipas no fue
la excepción. Y en relación con los libros de textos, la instrucción presidencial es que se
entreguen y en la entidad, según informa Lucia Aimé Castillo, solo hubo ayer dos
manifestaciones en contra de los libros: en Tampico y en Victoria.
La lucha contra el libro de texto, tal y como ha sido en otras ocasiones, es una guerra
perdida. No es la primera vez que esto sucede y al final, se impone la decisión política.
Recuerdo que hace tiempo el PAN, encabezado por dos aguerridas mujeres, asentaban que
el Estado no tiene derecho a imponer, a dar, a sus hijos un tipo de educación. La cuestión es
que el poder estatal hace valer su visión del poder. Y lo volverá a hacer.
APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO.
En mi ejercicio profesional fui docente universitario. Y en la universidad también hay
reformas educativas. La cuestión es que, en ese proceso, efectivamente muchas de las veces
el profesor no cuenta; y, por otra parte, se cambia o se impone un nuevo modelo educativo
y el profesor no es capacitado, o convencido de su bondad. Lo cierto, indiscutible, es que el
conocimiento al ser significativo tiene un impacto en quien lo recibe.
Y el conocimiento significativo no llega por osmosis: llega por la participación, la acción
del profesor, que es el que dirige el proceso de aprendizaje. Hay profesores que son
dictadores, dictan apuntes; otros explican, describen, analizan y provocan reflexiones,
despiertan el interés de los estudiantes. Y son, esos profesores, los que le dan a la educación
o a los contenidos de los libros una razón de ser. Recuerdo a excelentes profesores, de
otros, no me acuerdo ni el nombre.
LOS ALUMNOS Y COSTOS.
El ciclo escolar en Tamaulipas ya inicio. Las cuentan indican que en Tamaulipas hay cerca
de 800 mil estudiantes, de preescolar hasta educación superior; en educación preescolar,
primaria y secundaria un 527, 936 estudiantes; en preparatoria y universidad suman 290 mil
estudiantes. Sin embargo, el problema son los de educación primaria, ahí es donde hay el
problema de los libros de texto, que rechazan los padres porque, dicen, que no quieren que
se lastime la inocencia de los niños con temas de sexo e ideologías de género.
El rechazo de los libros, hagan de cuenta, que no es unánime, es una minoría que adopta
una postura ideológica y a partir de ahí el rechazo. Pero creo que el grueso de los padres de
familia tiene otro tipo de preocupación: el costo de la educación de sus hijos. Bajita la
mano, según estimaciones, cada padre de familia gasta entre 5 y 6.500 pesos por cada hijo
inscrito: la cuota voluntaria para ser inscrito, uniformes, zapatos, tenis, cuadernos y otros
útiles escolares necesarios.

LAS REFORMAS EDUCATIVAS.
Recuerdo una reforma universitaria: buscaba formar un estudiante analítico, reflexivo y
crítico. La verdad, todo siguió igual: se reformo lo general, los planes de estudios tuvieron
algunos cambios, pero no se modificó la forma de enseñar ni se cambiaron los libros de
texto. En el caso que nos ocupa se cambiaron los libros de texto, pero el filtro será el
profesor. Hay, sin embargo, una certeza: la educación refuerza o cambia el paradigma de
como se ve la realidad.
Decía Luis Echeverría Álvarez, en el inicio de su gobierno, en 1970, que era necesario
cambiar las estructuras mentales. Por lo que leo y escucho, el gobierno de AMLO no lo
pregona, intenta hacer que las nuevas generaciones vean y sientan la problemática de su
entorno de otra manera. A principio de siglo, una encuesta de cultura política hace notar
que el 64% de los mexicanos no tienen interés en resolver, o participar, en los problemas de
su entorno.
VISION DE LA REALIDAD.
En un pueblo el profesor pregunta a sus alumnos sobre la huelga de la fábrica. Levantan la
mano dos de sus alumnos. Uno dice: en mala, están paralizando la producción, al faltar el
producto se va a encarecer. Los huelguistas son unos malagradecidos, no agradecen que
tienen trabajo. El otro dice: están luchando en contra de la explotación, los bajos salarios,
las malas condiciones de trabajo, el patrón es un explotador… es la visión que se tiene
desde la posición que se ve o se tiene en el proceso de producción.