Opinión pública
Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- En Morena -como partido en el poder- primero
deben resolver el tema de la candidatura presidencial, luego senadurías,
diputaciones federales y al último escaños locales y alcaldías. En ese orden
es la prioridad.
La caballada está gorda pero deben esperar los tiempo. El que manda
en el estado ya dijo que no quiere acelerados ni calenturientos. Sin embargo
hay madrugadores.
En Nuevo Laredo Carlos Canturosa anda virtualmente en precampaña,
en redes, aun cuando viva en el lado americano.
Está identificado con la corriente de Marcelo Ebrard, con quien ha
colaborado no solo en Tamaulipas sino en la región noreste del país.
Busca una senaduría, quiso ser desde la extraordinaria para cubrir el
escaño que dejó el doctor Faustino López Vargas. Se equivocó ¿y si se
vuelve a equivocar?. Por entonces fue el “gallo” del Partido del Trabajo y su
representante permanente, Alejandro Ceniceros, de paso aspirante a la
tercera oportunidad plurinominal al Congreso local.
De perdido CCR se conformaría con el primer distrito, aquella frontera.
Como lo escribe en redes, ha sido paciente desde que la 4T llegó al
gobierno en Tamaulipas: “Entre sembrar y cosechar, es necesario regar y
esperar”.
No está solo. Comenzamos la semana con que levantó la mano Magaly
Deandar Robinson, diputada por Reynosa, también cercana al grupo de
Claudia. Se conformaría con asiento federal, alcaldía, o de consolación la
ratificación en el escaño local. Es Morena a toda prueba.
Decíamos que, primero es el candidato presidencial. Si gana Marcelo
Ebrard, Armando Zertuche Zuani y Canturosas podrían tener un mejor
futuro.
Sobra decir que, si el agraciado es Adán Augusto López -lo cual parece
muy lejano- , el “señorito” (soltero más codiciado del norte de México) José
Ramón Gómez Leal tendría asegurada la reelección.
En una eventual designación de Ricardo Monreal, no hay duda que el
senador -varoncito- sería Rodolfo González Valderrama, su empleado, o
bien el orate Alejandro Rojas.
Bueno, hace días Rodolfo presumió una imagen al lado del Presidente
López Obrador. Si recibe su bendición tendrá resuelto el problema
económico para los siguientes seis años y con posibilidad de ocupar la
esquina del poder en 2028 ¿así de fácil?.
La situación más complicada está en el bando de Claudia Sheinbaum.
Como puntera en las encuestas internas es la más socorrida en cabezas de
playa que la apoyan. Tiene mano Avanzada Tamaulipeca, la que hace la
talacha en campo.
Hay gente muy identificada con esa corriente, como Héctor Martín
Garza González, El Guasón, ex amigo de López Obrador.
Y por partidos, trabaja por ella Manuel Muñoz Cano (y Marco Batarse
Ferrel), ex candidato al senado. En el reparto nacional tripartidista, en un
descuido le toca la de varoncito, si es que la abanderada es Sheinbaum.
Como trabajan acorde con el proyecto del jefe político estatal, si
“arriba” les dicen que no, pueden buscar escaños en el Congreso de
Tamaulipas, donde urgen lealtades a toda prueba.
Muy lejos una reelección de Doña Lupe Covarrubias. Para comenzar
por su edad y luego el tren en que viaja. No sabe para donde va.
Por las mujeres se manejan varias, como Ursula Patricia Salazar y
Olga Sosa Ruiz, hoy ocupadas en el proyecto de Américo Villarreal.
Y como todo arroz tiene su prietito, en el convoy desentona alguien
llamado Francisco Chavira Martínez, un autodoctor que camina con
distintas banderas privilegiando la de traición (golpeó la precandidatura
de Villarreal Guerra).
Aparte de la corriente nacional que gane, los aspirantes tendrán que
conciliar con el jefe estatal que también tiene peso y hasta puede ganar
la partida. Es el Gobernador que más estrecha amistad lleva con el jefe
de la 4T, que sin duda “palomeará” la lista final.
Serán dolores de cabeza Mario “La Borrega” López, de Matamoros, y
Adrián Oseguera. El primero hasta pidió licencia para ir en busca del
Senado (extraordinaria). Regresó derrotado a la alcaldía.
Hay mucho pastel qué repartir. Lo que tienen que asegurar los jefes
morenos es a quién, para no volver al a historia de las “chapulinas”
locales.
Cambiando, el Fiscal Anticorrupción, Raúl Ramírez Castañeda, sigue
acumulando expedientes en su contra. A partir de este lunes se le
agregan presuntos delitos de tráfico de influencias, abuso de autoridad y
ejercicio indebido de funciones, que lo podrían llevar a la sombra.
Tenía una retahíla de delitos incluyendo el robo por desmantelar la
oficina de Inteligencia Financiera, cuando fue jefe, y destruir archivos de
expedientes en contra de los enemigos políticos del panismo.
Lo malo es que las denuncias cayeron en la cancha del Fiscal
General Irving Barrios Mojica, uno de los protectores vacuno, incapaz de
molestarlos con un citatorio.
Falta la intervención de la FGR o cualquier otra fiscalía para replicar
el caso de Uriel Carmona, ex Fiscal de Morelos ¿no le parece?.