DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.

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Las primeras referencias que tengo de Xóchitl Gálvez son de la época de Vicente Fox:
ubicada por un buscador de talentos, un Hunter, la designaron como responsable de las
acciones indigenistas del gobierno federal. Hoy está convertida, además de una mujer con
una incuestionable acumulación de riqueza, también en una mujer que de la noche a la
mañana brinco a convertirse en una aspirante presidencial: los que saben de comunicación,
cuentan que fue AMLO el que la impulso.
Xóchitl ha sido, de siempre, una mujer con un lenguaje florido, arrojada, sin miedo y que,
efectivamente, como dijo en una mañanera el Presidente, de niña vendía gelatinas para
costear sus estudios; y hoy está convertida en, hagan de cuenta en palabras del Presidente,
en una aspiracionista que puede presumir contratos con el gobierno federal que preside
AMLO y con otros más. Con todo y que ande en bicicleta, sus compañías dedicadas a la
operación y mantenimiento de infraestructuras inteligentes, tienen contratos con el
aeropuerto Felipe Ángeles.
VENDIA GELATINAS.
Xóchitl nació en 1963 en Tepatepec, Hidalgo. Es hija Heladio Gálvez, profesor bilingüe de
educación básica. Originario del Valle del Mezquital, un pueblo otomí; su madre es Bertha
Ruiz, de raíces otomíes, dedicada a las labores del hogar. Sus padres y abuelos hablaban
una variante del otomí. Los estudios básicos los hace en Tepatepec; los de secundaria en
Mixquiahuala, viajando diariamente. Aquí es donde, se cuenta –como ya lo dijo el
Presidente AMLO en su mañanera-, que vendía gelatinas para costear sus estudios.
El caso es que, haya sido como haya sido, llego a la UNAM, a estudiar ingeniería en
programación y luego se especializo en robótica, inteligencia artificial, edificios
inteligentes, sustentabilidad y ahorro de energía.
Como empresaria fundo la empresa “High Tech Services”. Se especializo en desarrollar
proyectos de alta tecnología para edificios y áreas inteligentes, ahorro de energía,
automatización de procesos, seguridad y telecomunicaciones. También fundo la empresa
OMEI, dedicada a la operación y mantenimiento de infraestructuras inteligentes…Y hoy
presume que hasta el gobierno de AMLO le ha otorgado contratos por sus servicios
altamente especializados.
CAMINO POLITICO.
Un cazador de talentos, o un Headhunters, fue quien puso a Xóchitl en la órbita política.
Vicente Fox antes de iniciar su gobierno, como parte de su formación empresarial, uso la
estrategia para su gobierno, y le propusieron a Xóchitl y la convirtió en la titular de la
Oficina para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de la Presidencia de la Republica, el
antecedente de lo que hoy conocemos como Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
Por cierto, la vendedora de gelatinas hoy convertida en empresaria, formo la fundación

Porvenir, que se dedica a combatir problemas de desnutrición infantil en los estados de
Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Veracruz.
En resumen, la vendedora de gelatinas está convertida en ingeniero computacional, experta
en edificios inteligentes y cosas que se le parezcan, ya fue candidata a la gubernatura de
Hidalgo y perdió, pero gano la delegación Miguel Hidalgo en la CdMx, y actualmente es
senadora de la Republica. Su camino político estaba enfocado a la jefatura de la CdMx,
pero un casi fortuito la impulso como precandidata presidencial: AMLO, que habla de la
libertad de expresión, derecho de réplica, no se lo concedió en su mañanera y, a partir de
ahí, fue como una bola de nieve.
RUTA PELIGROSA: MANOS VACIAS.
Se le ubicaba como candidata natural a la CdMx, incluso con posibilidades de triunfar.
Ahora se metió a una ruta peligrosa: en el Frente Amplio unos dejaron los rayones porque,
al final, lo lógico es que se imponga la estructura partidista. Así, Enrique de la Madrid, en
el PRI, como Santiago Creel en el PAN, pueden comerle el mandado. Quedarse sin ninguna
de las dos tortas.
La única oportunidad que tiene es que la clase aspiracionista, la clase media, esa que
AMLO ningunea una y otra vez como conservadora y reaccionaria, no afiliada al PRI ni
PAN, le dé un respaldo extraordinario, que se note en las firmas necesarias para pasar al
siguiente nivel… y la cuestión será la votación: ¿Quiénes dentro del Frente Amplio votara
por ella?