ORBE

Ma. Teresa Medina Marroquín.-
Un personaje que trabajó en el sexenio de Egidio Torre Cantú dijo hace
unas horas que es “inédito” lo que ocurre en el Congreso del Estado,
añadiendo de lamentables esos acontecimientos.
Lo de “inédito” es impreciso porque ya en los tiempos de Emilio Martínez
Manautou (1981-1987) eran comunes en el Congreso Local los actos de
violencia política y física.
Y a pesar de que eran tiempos en que la oposición no le ganaba una a la
aplanadora del PRI, la lucha era por construir la democracia.
Una democracia que México y Tamaulipas nunca habían vivido, siendo el
Partido Acción Nacional (PAN) quien enarbolaba admirablemente los
esfuerzos por avanzar en medio de tantas desventuras y agravios
electorales.
Curiosamente ahora es el PAN el que está generando mucha violencia,
mientras que el PRI ha pasado a ocupar un lugar nada relevante y Morena
(de origen priista) es el nuevo partido político que –todo indica– repetirá en
la Presidencia de la República y en el Congreso de la Unión.
Lamentables, dice el personaje señalado, son los acontecimientos
suscitados; ahí tiene razón, en primer lugar porque los violentos no son
propiamente panistas sino un grupo adinerado que tiene a este, el segundo
instituto político más importante del país, secuestrado.
Además de que no hablamos de panistas realmente, ya que estos (y estas),
violentos porros que golpearon al periodista José Inés Figueroa Vitela,
considerado uno de los más inteligentes y leídos columnistas políticos, y
ahora titular de Comunicación Social del Congreso, son francamente un
grupúsculo que le gusta llevarse con todo mundo pero que se encabritan
endemoniadamente cuando les dan una sopa de su propio chocolate.
Gracias a Dios no irán más lejos hasta donde llegaron un día por
movimientos turbios y siniestros que a cierto gobernador le convenía llevar a
cabo. Pues de lo contrario ese grupúsculo nunca hubiera salido de

Reynosa, como tampoco se imagina que por bravucones el borrón y cuenta
nueva a ellos no se les aplicará.
Es decir, por más ruido que hagan para ser vistos como paladines de la
democracia, han saqueado, de acuerdo a las expresiones del gobernador
Américo Villarreal Anaya y de algunos de sus colaboradores, a las arcas
públicas, dejando endeudado a Tamaulipas por varias décadas.
VAN AL 2024 COMO SI NO HUBIERAN DEVASTADO AL PAÍS
Estos, al igual que sus aliados en la Ciudad de México, no serán lo que la
propaganda amañada pretende:
No se convertirán en una alianza electoral formidable, según dicen ellos
mismos dotada de una “intachable solvencia moral”, como si el pueblo fuera
idiota y se le hubiera evaporado de su mente el descomunal y terrible
saqueo perpetrado por ese grupo de poder que ahora aspira a tomar por
asalto el Palacio Nacional.
Tomándolo por asalto sin ofrecer nada a nadie, y repartiéndose la riqueza
de la nación entre unos cuantos, por eso es México uno de los pocos países
donde hay una élite de archimillonarios que como magos fabulosos
presumen haber hecho sus increíbles fortunas gracias sus poderes divinos,
nada que ver (afirman estos desgraciados) con que Carlos Salinas, Ernesto
Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto les ayudaran a
amasar tantísimo dinero.
Claro que nadie les cree, por lo que ahora quieren lanzar a una mujer a la
Presidencia de la República que no sólo es incapaz de hacer lo que ella
irracionalmente ya se cree haciéndolo, sino que es sólo un producto de la
propaganda hecha en Estados Unidos y diseminada en el territorio nacional.
La señora Xóchitl Gálvez, no por el hecho de que sea una mujer muy
dicharachera y haya sido delegada en Miguel Hidalgo y ahora senadora
tenga capacidades de estadista para gobernar al país.
Ella es –repito– un vil producto de la propaganda. De ahí no pasará, porque
se desinflará a las primeras de cambio, pues sus chistes de hacerle la
parada al Metro y vestir ropa típica mexicana no dan para más.
Todo en esta vida tiene proporciones naturales que cualquiera percibe. Y la
gente sabe que la oposición no irá más allá del ruido, porque carece de una
política ejemplar, transparente y renovadora. Mucho menos cuenta con la
energía social para atraer a las masas, cuando al acusar a AMLO de
devastar al país son ellos los que hundieron a México.

¡Feliz miércoles!
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