DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
Una y otra vez AMLO ha señalado que la oposición ni tiene dirección, o como diría la
cumbia, no tiene cuerpo y corazón, y los hechos prácticamente le dan la razón. Hace días se
dio a conocer la creación de un Frente Amplio por México con el propósito de, copiando a
MORENA, ungir o elegir a quien podrá ser su candidato presidencial. Sin embargo, de los
anotados, unos ya se bajaron y de los comprometidos también. Sus razones son válidas,
aquí y en China.
El anuncio de los líderes partidistas que conforman Van por México emociono a más de
uno, daban la impresión que por fin lograban acuerdos y fijaban una ruta para elegir al
candidato presidencial. El gusto o la emoción les duro poco en la medida que protagonistas
como Lily Téllez da a conocer porque no puede participar; o por las razones de que, los
expertos en elecciones, abandonen el proyecto, alegando que las reglas cambiaron… Como
bien dijo AMLO, es pura faramalla.
EL PROCEDIMIENTO.
La oposición dio a conocer que para elegir a su candidato, que igual que MORENA, no es
su candidato, sino que será el responsable de coordinar el trabajo del Frente Amplio por
México: 1) Registro con recolección de 150 mil firmas, mediante una app; 2) Un gran foro,
una especie de debate sin ser debate, participaran los que hayan reunidos las firmas o
apoyos; 3) Encuestas para seleccionar a los 3 primeros lugares y al final una especie de
elección primaria, es decir, una votación directa con la participación de la ciudadanía.
El procedimiento genero múltiples dudas de tal suerte que, en la noche que se dio a conocer
el procedimiento, la senadora Téllez no se aguantó y dio a conocer 50 preguntas con
relación a la organización, al financiamiento. Hagan de cuenta que concluye, al igual que
otros, que el procedimiento esta diseñado para favorecer a quienes tienen una estructura
partidista, es decir, a los partidos políticos. Le da la razón a AMLO, en el sentido de que es
pura faramalla, que es un proceso para encubrir una decisión cupular.
CLIENTELISMO GUBERNAMENTAL.
Raymundo Rivapalacio resumió en El Financiero: “El método enfrentó problemas desde
antes de nacer. Uno de los aspirantes a la candidatura, Germán Martínez, se retiró
acusando de partidocracia al nonato frente. Sergio Aguayo, miembro del consejo, se
separó de la iniciativa por razones similares. El lunes por la noche, otra aspirante, Lily
Téllez, hizo 50 preguntas al frente condicionando su participación a las respuestas a sus
inquietudes”.
En un video Lily Téllez fue más explícita: “No podemos combatir la ilegalidad violando la
ley. No podemos oponernos al clientelismo gubernamental echando mano del clientelismo
partidista o corporativo, y no vamos a contener a la nueva oligarquía morenista de la mano
de los oligarcas del viejo régimen”.
PARTIDOS VS SOCIEDAD CIVIL.
Los partidos políticos han perdido punch, cuando menos el PRI, el PAN y no se diga el
PRD. Por eso han ido perdiendo terreno político; la gente no cree en ellos y no han sido
capaces de crear condiciones para que los ciudadanos se embarquen en sus propuestas. Se
considera que la sociedad civil organizada es la que puede darles la energía suficiente… sin
embargo, todo hace indicar, Marco Cortes, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano prefieren
fortalecer sus ambiciones.
El proceso para elegir al coordinador del Frente Amplio desplaza a la sociedad civil.
Cuando los líderes partidistas actúan así, lo único que hacen es proteger sus ambiciones. No
quieren un candidato que pueda, en los hechos, hacerle frente a MORENA. Si quieren ser
oposición real deben hacerlo con un candidato, no partidista, si de la sociedad civil: que no
tenga, vamos pues, cola que le pisen ni sea visto como uno más. MORENA avanza porque
un hombre decide todo, es quien opera todo; y en el caso de la oposición, cada líder
partidista primero quiere garantizar su permanencia en el presupuesto.
FELICIDAD DE AMLO.
Ver lo que está sucediendo en la oposición debe darle una enorme felicidad al Presidente
AMLO: atestigua como, sus decisiones y acciones, poco a poco fueron minando a la
oposición y, de esta manera, ir creando las condiciones para que México tenga nuevamente
un partido dominante, algo parecido a lo que hizo el PRI casi un siglo. Y si gana la mayoría
calificada en el 2024 tendrá oportunidad, entonces sí, de hacer los cambios constitucionales
para que la 4T se perpetúe en el poder: un país sin contrapesos políticos. Y para que eso
suceda, la culpa es de la oposición, incapaz de organizarse, presentar un frente unido, ante
el predominio del individualismo y la ambición personal de los líderes partidistas.