La Comuna

José Ángel Solorio Martínez

¿Por qué el estado de Nuevo León, es líder en la captación de capitales en el noreste mexicano?
¿Por qué Tamaulipas posee cuentas de rezago en ese rubro?
¿Qué tienen los gobiernos nuevoleoneses, que no tengan los gobiernos tamaulipecos?
Es muy sencilla la explicación madre a esas interrogantes: el vecino estado, sí cuenta con un proyecto de desarrollo económico; el aparato gubernamental nuestro, no posee esa indispensable palanca para detonar las inversiones en la región.
Y al parecer, en el corto plazo, no lo tendrá.
Por principio: la Secretaria de Desarrollo Económico de la IV T, Ninfa Cantú Deándar, es una dama alejada de los procesos productivos de la comarca; toda su vida, ha estado más vinculada a los estados vecinos de Texas y Nuevo León. Es decir: desconoce lo que el estado ofrece a los inversionistas, porque no cuenta con una visión para ponderar las fortalezas tamaulipecas: agua suficiente en el sur del estado; mano de obra calificada, en todas las regiones; generosidad de los gobiernos estatales para facilitar el asiento de empresas en todo el estado; cercanía con uno de los mercados más grandes del mundo; y, sobre todo, un espacio geográfico para el despliegue de un programa para inversores en el sector turístico e industrial (Sobre todo en la zona conurbada de Madero, Tampico y Altamira).
Nadie conoce lo que hace -o está haciendo- Cantú Deándar.
El Plan Estatal de Desarrollo (PED), sobre el importante rubro del turismo, aborda con superficialidad lo que el futuro depara para los tamaulipecos. Siendo una de las más sólidas vocaciones de la entidad, esa rama de la actividad productiva, puede considerarse un catalizador para potenciar la red productiva regional.
En mucho, el atraso tamaulipeco en el tema de su economía, es la ausencia de un verdadero plan para incentivar la producción y la productividad.
La economía del Bravo hasta el Pánuco, la siguen moviendo la industria maquiladora en la frontera, la dinámica de importación e importación y el sector turístico y comercial cuyo centro neurálgico es el puerto de Tampico.
Llega a tanto el paradójico atraso en esa línea, que dos gobernadores egresados de las mejores escuelas de economía del país -Manuel Cavazos Lerma y Tomás Yarrington-, no lograron ensanchar la franja productiva tamaulipeca. Al contrario: con ellos, en lo más galopante de las políticas neoliberales, generaron una mayor cantidad de pobres en las ciudades y en el campo.
Arreció en esos dos sexenios, la emigración del campo a la ciudad, ante el colapso de la propiedad social de la tierra y la falta de expectativas laborales y escolares para la población emergente.
Nadie recuerda, qué proyecto interesante propusieron desde el gobierno los dos matamorenses, para mejorar la economía, y empoderar la región como un lugar atractivo para la inversión.
Cantú Deándar, no ha dado el ancho en su responsabilidad; insiste, en continuar el penoso legado de MCL y TYR.
Le quedó grande el cargo.
No ha entendido, para qué la pusieron en donde está.
Ha promocionado dos o tres reuniones con empresarios de la frontera y el sur del estado. Más bien, han sido encuentros de socialité, y no de pactos para apuntalar la planta productiva del estado, toda vez que no ha logrado obtener frutos visibles.
¿No es mucho tiempo ocho meses, sin hacer algo relevante al frente de una Secretaría de las más importantes de la IV T?
No es ocioso recordar: buenos gobiernos, atraen votos; malos gobiernos, generan desprecio.