Opinión pública

Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Dicen que los delirios de persecución son
intermitentes y se agravan cada vez hasta caer en alucinaciones, y la
demencia, si no se trata a tiempo.
Hay un alcalde que parece tener síntomas de esquizofrenia desde que llegó al
poder en octubre del 2021. Se siente espiado, perseguido y acosado, algo que
sus amigos comentan que es cuestión sicológica. Como dicen a nivel de
cancha, “ve moros con tranchete”.
Una variante más de su enfermedad psicológica es el protagonismo y la
victimización. Quiere andar en la punta del grito, en los comentarios de prensa
y redes como el más fregón o el acosado que necesita protección y “cariño” de
quienes son superiores a él.
Hasta la fecha su lloriqueo y telenovelas le habían dado buenos resultados. Su
jefe Truco Verástegui lo tenía apapachado por tantos favores recibidos. Fue el
artífice de presentar demandas ante el Supremo Tribunal de Justicia –a través
de los síndicos- para tumbar acuerdos del Tribunal Electoral que favorecían al
morenismo.
A mediados de diciembre alarmó cuando se dijo perseguido y amenazado de
muerte él y su familia, por lo cual pidió protección policial del Gobierno del
Estado. Mencionó que en dos ocasiones le mandaron mensajes macabros.
Sorprendió al General Chávez García quienm le mandó 25 elementos divididos
en varias unidades como guaruras suyos, su esposa e hijos y domicilio
particular.
Se fue al Congreso del Estado a pedir que le mandaran vehículos blindados.
Los mismos cuatro que tenía su antecesor por autorización del jefe Verástegui.
El general le dijo que los tiempos habían cambiado, que no había blindadas
porque los panistas se llevaron las 270 que daban servicio a alcaldes y
funcionarios, que él rentara una para uso personal con lana municipal.
Seis meses después que los polis de la Guardia Estatal lo seguían día y noche,
hasta para ir a “hacer sus necesidades fisiológicas”, los elementos se dieron
cuenta que no había tales riesgos y así lo reportaron a los jefes. Confirmaron
que eran cuestiones compulsivas de enfermedad psicológica.
La semana pasada retiraron a los 25 guaruras familiares del presidente del
pueblo y los mandaron a cumplir funciones al servicio de la comunidad.
Esto encorajinó al susodicho y comenzó a armar escándalos; convocó a los
periodistas para decirles que la delincuencias de había posesionado del
municipio, que los secuestros son de todos los días y pidió “de urgencia” el
apoyo de fuerzas federales y estatales, el Ejército, Marina, Guardia Nacional,
FGR, Fiscalía del Estado, Guardia Estatal y si se puede hasta los Marines del
vecino país.

A todas las corporaciones pidió le manden comandos a su reino, y le ordenó a
su senador “coscolino” denunciar la anomalía y consiga los “boinas guindas” de
la Marina, aprovechando que el representante minoritario de Tamaulipas es
secretario de una poderosa Comisión en el Senado.
Y comenzó con otros escándalos en su discurso diario y acciones del
ayuntamiento panista que preside, donde ya pensaba en la reelección. Cree
que tiene a los ciudadanos en un puño (aunque las encuestas dicen todo lo
contrario).
Ya sin los guaruras de Seguridad Pública Estatal, el fin de semana se vino a
Victoria capital –autobús fletado- con estudiantes que participarían en los
juegos escolares, eliminatoria estatal. Como participaba su hija, también vino
su esposa y presidenta del DIF. Venían por el primer lugar.
Los jueces otorgaron a dicho municipio la tercera posición, lo que volvió
engorilar al señor presidente, quien encabezó un plantón de protesta, ahí
mismo, diciéndose robados.
Al día siguiente hizo que el evento se repitiera en la plaza principal de su feudo
y publicó en redes y la prensa oficialista:
“Pues será el sereno pero para mí son CAMPEONAS y me siento muy
orgulloso como ustedes. Es un tercer lugar a nivel estatal muy digno, que no
nos quita el brillo y la felicidad que sentimos en este momento por su gran
actuación”, mientras en lo corto despotricaba contra los organizadores de la
capital.
Igual la presidenta del DIF local mencionaba que “por un pequeño puntito” nos
robaron el primer lugar.
Para que le devuelvan a sus “guaruras” pagados por el pueblo de Tamaulipas,
el señor presidente –como lo mandó publicar- le dio tres días al Gobierno del
Estad, entiéndase de Américo Villarreal para abajo. Después de ese plazo, que
se cumple este lunes 12, dijo que se va a México a hablar con el General
Secretario de la Defensa y el Presidente López Obrador.
De ese tamaño es el avance de la enfermedad. Ya no está en sus cabales.
Hasta circuló la versión que podría presentar licencia ante el cabildo en las
siguientes horas si el General Chávez, no le devuelve a los 25 polis que le
mandó cuando lo sorprendió la primera vez.
Hablando de delirios, pues que al eterno regidor Horacio Reyna de la Garza,
(dos periodos al hilo) le entró la calentura por una diputación local para no
perder la costumbre de la nómina. Abrió fuego contra la Comisión de Agua
Potable y Alcantarillado, encontrando anomalías que no vio cuando el temible
dueto Xicoténcatl-Pilar saqueaban el erario.
Era lo mejorcito que quedaba del tricolor en Victoria pero se descompuso.
Encabezó en esta capital, el 28 de mayo, la manifestación de 20 personas de
“La Corte no se Toca”.

Y hasta le tira a la gente de Palacio cuando les pide que “suelten ya” los
camiones de limpieza, cuando hay un proceso de capacitación para el
personal.