Por René Martínez Bravo
Reynosa, Tamaulipas, – Los mexicanos de mi generación, nacidos entre los 50’s, 60’s, 70’s, hemos vivido una gran variedad de movimientos ideológicos, religiosos, tecnológicos, y modelos económicos.
Igualmente, hemos padecido cambios profundos, sociales, ambientales, y reformas de todo tipo, que sin duda, han modificado de manera importante nuestras costumbres, en algunas regiones con más impacto que en otras.
El tema de salud y educación, evidentemente ha trastocado más que lo esperado, pero, sin abundar tanto sobre tantas cosas que nos ha tocado vivir o padecer en toda esta época, es necesario, sin filosofías baratas, ni muy hondas reflexiones, subrayar y comentar algo muy claro, y que cualquier persona común y corriente lo ha experimentado.
En los años 70’s, durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, y luego de haberse sostenido el peso mexicano frente a la divisa americana en un tipo de cambio de 12.50 por 1 dólar durante 20 años, inició el deslizamiento y debacle de nuestra moneda hasta llegar a los 2,290. MXP frente a la unidad gringa. La economía en picada.
La devaluación del peso mexicano consiste en la pérdida de valor que ha sufrido la moneda mexicana, principalmente frente al dólar estadounidense a lo largo del tiempo.
En marzo de 2020, el tipo de cambio rebasó la marca de los 25 pesos por un dólar, debido al Impacto socioeconómico de la pandemia de enfermedad por coronavirus de 2019-2020 que provocó el Colapso del mercado de valores de 2020.
La cotización máxima histórica del peso mexicano frente al dólar estadounidense fue de 25.1185, tipo de cambio oficial el 24 de marzo de 2020.
Contrario a vaticinios catastróficos calculados por «especialistas» en el área, con dolo o sin él, afortunadamente no sucedieron, la economía mexicana, ha sido manejada de manera correcta, impecable, sin deuda se construye, edifican obras monumentales el actual gobierno de la cuarta transformación, es más, hasta con el lujo de irle bajando a la cuenta pendiente, producto del manejo desaseado y corrupto de gobiernos anteriores.
A cuatro años del gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, vemos que la economía sigue en recuperación, y la inflación a la baja, a la inseguridad si, en este delicado renglón se sigue en crisis, fue demasiado el retroceso por la «guerra contra el narco», ahora sabemos de la gran simulación ejercida por Calderón Hinojosa, y es que, este desvergonzado criminal entregó el país a la delincuencia, con un Genaro García Luna como gerente del negocio. Pagarán caro la afrenta al ciudadano, de hecho, ya lo están pagando, el electorado ni un voto les volverá a dar.
Bueno, luego de hablarles un poco de esta historia de por muchos conocida, no podemos explicar, el como es posible, si el dólar está a la baja, y el precio del petróleo también, ¿los gasolineros abusivos se niegan a bajar precios de la gasolina y el diesel?
Y otra duda, si estos energéticos son menos costosos, y el dólar más débil qué el peso, ¿por que los productos de canasta básica siguen elevados?… No falta quien sospeche, que los comerciantes, empresarios e intermediarios, siguen siendo aquellos famosos «hambreadores del pueblo».
En la frontera con USA, el precio del combustible está homologado con el del país del norte, entonces, si en el 2020, la cotización dólar contra peso rebasó la barrera de los 25, pero a tres años, se encuentra 17,75 aproximadamente, ¿como explican los gasolineros, sigan dando tan alto el precio del litro de combustible?
Ya el presidente lanzó la advertencia: «Si los concesionarios de gasolina siguen abusando, no les extrañe, que les regulen los precios», así como en tiempos idos, la corrupción requiere de frenos, cuando se roba al pueblo, es de urgencia qué alguien les defienda.
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