DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.


A toda pregunta siempre hay cuando menos dos respuestas. Sí y no.
Cada una de las respuestas tiene su fundamento. En el caso de una respuesta positiva vale
consignar que, desde hace muchos años, México ha tenido elecciones. En pocas palabras, el
ciudadano ha tenido oportunidad de emitir su voto, se cuenta y de esa manera, con la
participación ciudadana, se ha electo a nuestros gobernantes. Si partimos de este
presupuesto, la única respuesta es que si, que tenemos una democracia.
Una respuesta negativa nace en la medida que consideramos los presupuestos teóricos que
tienen que observarse en una democracia sin adjetivos. Es decir, si en el caso de México se
dan lo que el INE ha considerado como elementos mínimos, como es la igualdad,
transparencia, la legalidad, entre otros y que buena parte de los teóricos de la democracia,
como Sartori, hacen énfasis en sus textos de estudios universitarios.
LA DEMOCRACIA DEL PRI.
Cuando Felipe Calderón gano la presidencia se especificó que la democracia había llegado
para quedarse en México. Recordemos que en el 2000 el PRI perdió la presidencia,
ganándola el PAN con Vicente Fox. Sucedió, hagan de cuenta, después de casi 70 años de
dominio completo del PRI, que hasta el 2000 solo perdía una que otra diputación federal,
senaduría o gubernatura. México vivía una democracia con el predominio de un solo
partido; los otros, casi todos, eran solo comparsas y en el caso del PAN, se decía que eran
“oposición leal”.
Fue Pablo González Casanova quien en su libro “La democracia en México”, desnudo al
sistema político mexicano; que hizo público como el PRI, sostenido por sus sectores
partidistas (el obrero, campesino y popular) tenía un completo dominio electoral. Eran
tiempos del corporativismo electoral, donde los lideres por decir obreros como Fidel
Velázquez, presumían que todos sus afiliados darían su voto al candidato priista. Hagan de
cuenta que había una competencia, de que sector daba más votos al triunfo político-
electoral… En fin, si nos basamos en estas condiciones, pese a que México era un país
democrático, Si existía, o existe, una democracia.
EL PISO DEMOCRATICO.
Para una respuesta negativa, a que no existe una democracia plena en México, basta con
hacer una revisión teórica de los presupuestos para que esta exista. Teoricos de la
democracia como Norberto Bobbio, Robert Dahl, Giovanni Sartori o James Fishkin, entre
otros, hacen un recuento de hechos y elementos que configuran a una democracia. En este
caso me permito reproducir conceptos del ultimo, que habla de tres condiciones
democráticas: la igualdad, no tiranía y la deliberación. Sus apuntes indican: “Las tres
condiciones esenciales para la realización completa de un sistema democrático son la
igualdad política, la no tiranía y la deliberación”, las explica de la siguiente manera: o

  1. Sin la igualdad política, nos votos no cuentan por igual o las voces de algunos no
    alcanzan a ser efectivamente escuchadas.
  2. Sin la no tiranía los intereses esenciales de algunos grupos son destruidos cuando
    esos resultados podrían ser totalmente evitados para todos.
  3. Sin la deliberación, las elecciones democráticas son ejercidas de una manera que
    carece de sentido. Si las preferencias que determinan los resultados de los
    procedimientos democráticos son irreflexivos o necias, entonces pierden su
    pretensión de autoridad política para nosotros.
    Si observamos, en este momento, lo que esta sucediendo en los preliminares para la
    elección presidencial 2024, nos damos cuenta que el piso no es parejo. Y eso, quiérase o no,
    se da en el mismo partido en el poder: una y otra vez Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal
    han demandado piso parejo; incluso llegaron a señalar que, todas las corcholatas, debían
    renunciar para que el piso sea más parejo.
    Se ve, se siente, que Claudia Sheinbaum, tiene más de una ventaja; entre ellas, el apoyo
    irrestricto y evidente del Presidente AMLO.
    IGUAL QUE EL PRI.
    Por más de 70 años padecimos el dominio del PRI. Gobiernos que fueron catalogados por
    Mario Vargas Llosa como “dictadura perfecta”. En tanto que Pablo González la desnudo
    con su libro “La democracia en México” y Daniel Cosío Villegas en su libro “El Sistema
    Político Mexicano” y “El estilo personal de gobernar”. Libros que, si revisamos, podemos
    observar fácilmente que AMLO, que se formó y forjo en las filas priistas, pretende hacer
    con MORENA y su estilo personal de gobernar, un gobierno similar: forjar el predominio
    de un solo partido y, si se puede, dar vida a un nuevo Maximato.