Opinión pública

Por Felipe Martínez Chávez
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Si las encuestas resultan ciertas, para el 5 de
junio el PRI se quedará con una sola gubernatura, la de Coahuila, luego de una
historia casi centenaria de ejercicio del poder.
Ahora es gobierno en dos entidades, las últimas, Estado de México y
Coahuila, cuyos ejecutivos se renovarán simultáneamente.
Al arranque de campañas, los datos dan por favorito en la entidad norteña
al candidato de la alianza PAN PRI, PRD, debido a que Ricardo Mejía, que fue
parte de la 4T, abandonó al grupo y se hizo postular por el Partido del Trabajo.
Es el tropezón del que no ha podido reponerse Morena.
Sin embargo en el Estado de México es favorito para desplazar al
Revolucionario con Delfina Gómez a la cabeza de la campaña.
El tricolor, héroe de mil batallas, ya no tiene registro local –motivo de
prerrogativas- en Oaxaca y Quintana Roo por no haber alcanzado el 3 por
ciento de la votación en la última jornada. En otras quedó muy cerca de perder
reconocimiento.
Los mejores tiempos se han ido. No fue recomendable la decisión de los
líderes nacionales de asociarse al PAN, caso concreto en Tamaulipas. En los
dos últimos procesos perdió el 50 por ciento de los votos.
Por eso, cuando están en proceso de reflexión rumbo a la jornada del 2024,
viejos líderes del partidazo sugieren no volverse a revolver con los panistas
cabecistas, los que una vez más van a decidir sobre las candidaturas, vía
control remoto.
El PRI sigue siendo el PRI y tiene posibilidades de reverdecer historias
siempre y cuando no arrastre rémoras azules o cadáveres amarillos, que
resultan tóxicos en la vida política.
En la elección por la gubernatura del 2022, cuando fueron obligados a ir
matrimoniados con Acción Nacional, los priístas se hicieron de 57,138 votos
según el último cómputo del IETAM, mientras ellos, los panistas, cosechaban
548 mil.
Los perredistas ya son cadáver. Se agenciaron 15 mil votos de siempre.
Es tiempo que los líderes se pongan a correr el lápiz, hacer cálculos y tomar
decisiones sobre lo que viene. No necesitan guajes para nadar. Postular
candidatos en solitario les traería más beneficios que perjuicios. La persecución
azul terminó.
Otro dato como ejemplo. En el proceso 2020-21 el Revolucionario conquistó
132 mil a pesar del panismo, suficientes para alcanzar dos escaños en el
Congreso del Estado. Los perredistas los mismos 15 mil.

Al ritmo que va, para el año venidero el PAN no tendrá clientela para
conservar subsidio del gobierno del Estado. Es la herencia que les dejó
Francisco Javier.
Mal le fue al tricolor en la elección de diputados locales del 2019 al
cosechar 88 mil. Sus verdaderos militantes y candidatos lucharon contra un
enemigo y muchos traidores.
Un año antes, en 2018, el Revolucionario se alzó con 388 mil votos. Había
jugado solo.
El resumen es que más vale ir solo que mal acompañado. A estas alturas
de la historia el panismo significa un pesado lastre que tendría que cargar, aun
cuando permitiera al tricolor postulara algunos candidatos.
Las promesas pueden ser muchas como dejar que lleve “mano” en las
principales ciudades –municipios-, pero el logotipo celeste produce repudio que
contagia.
En fin, el sentir es que las decisiones deben ser tomadas por quienes viven
y trabajan en territorio y no desde el confort en oficinas centrales como se dio
en los últimos años. Tienen tiempo para que lo mediten.
Tema aparte, una evaluación de la conocida encuestadora Massive Caller,
difundida este diez de abril, le concede al Gobernador Américo Villarreal Anaya
el lugar 10 del ranking nacional en confianza ciudadana.
A seis meses de asumir el poder avanza entre los primeros. Poco a poco el
ejecutivo ha ido tomando los hilos del poder, rescatándolos de la maraña que le
dejaron los panistas.
Las obras y acciones directas se realizarán por convocatoria. La primera de
ellas es la Casa Hogar San Antonio, en Victoria, por 16 millones de pesos. Es
lo que genera confianza ciudadana.
Lo anterior a diferencia de Francisco Javier García, cuyo porcentaje de
aprobación, en los últimos meses de su gobierno, rondó por el 30 por ciento,
mas o menos lo mismo que dejó Egidio Torre Cantú cuando se presagiaba la
alternancia en Palacio.
Morena está bien posicionado en la República Mexicana. En 2024 solo
perdería estados tradicionalmente azules como Guanajuato, Querétaro y
Aguascalientes.
A un año de su salida, noviembre del 2017, Enrique Peña Nieto traía una
desaprobación del 71 por ciento y aceptación del 26. Se escribía la crónica de
la derrota anunciada.
El Congreso de Tamaulipas tiene plenaria el jueves. Será aprobado el
itinerario de comparecencias de una segunda “tanda” de colaboradores de
Américo Villarreal, para glosar el primer informe de actividades que presentó el
15 de marzo.
A pesar de que ellos lo pidieron, debe ser algo que no va a gustar a la
bancada panista. Los funcionarios en la primera ronda les dieron una buena
exhibida.