Reflector/ Gilda R. Terán.
Sin duda alguna que elegir esta ciudad capital para pasar estos días de asueto, será una experiencia para fortalecer la unión familiar con todas las actividades desplegadas por el municipio victorense bajo el slogan de “Victoria, te quiero más”..
Para empezar en esta edición 2023 del “San Marcazo” que por cierto es considerada la actividad central de estas mega diversiones familiares de los días santos, se tiene la certeza que superara la asistencia del año pasado.
Ahí usted podrá bailar con la música amenizada de grandes grupos, y podrá deleitarse con murales maravillosos, y adaptaran lugares para sentarse, para que la ciudadanía pueda deleitarse de estos festivales de semana santa.
Estas festividades abarcan desde 31 de marzo al 9 de abril, y serán 50 acciones de entretenimiento que van desde admirar lugares turísticos como el mirador de Altas cumbres, Los Troncones.
En estas tareas de esparcimiento familiar se contemplan exposiciones artísticas, artesanales, fotográficas, así como encuentros religiosos para acrecentar la fe de estos santos días.
Acrecentemos nuestra fe.
El hombre siempre ha estado en la búsqueda de Dios, pues es parte esencial de su condición humana, y se manifiesta en celebraciones y ritos religiosos para acrecentar la fe, aunque hay que tener presente que el verdadero significado del cristianismo no es solo darse golpes de pecho, sino ser congruentes en la vida diaria.
El mensaje es compartir que Jesucristo murió en la cruz y resucitó, para darnos el regalo de nuestra salvación, y confiar plenamente en esta esperanza de vida eterna, porque con el somos más que vencedores.
Recordemos que la Semana Santa, inicia con el Domingo de Ramos en el cual se conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén: “Mientras él avanzaba, extendían sus mantos por el camino.
Cerca ya de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, llenos de alegría, se pusieron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto” (Lucas 19,36-37).
Posteriormente, los días lunes, martes y miércoles santos recordamos momentos importantes en su vida, como el pasaje de la lamentación sobre Jerusalén; la expulsión de los vendedores del Templo; la conspiración contra Jesús y la traición de Judas.
Ya en el jueves se llevó la última cena que se celebraría en ocasión de la Pascua judía, y el viernes es toda la atención en el proceso y la muerte de Jesús en la cruz, momento en el cual se recuerdan las siete palabras pronunciadas antes de su muerte. El sábado es el día del silencio ante la sepultura,
Pero el domingo es un día de fiesta, por la proclamación de la Resurrección de Jesús, razón de la fe del cristiano.
Pero amable lector, es importante que exista coherencia en nuestra fe y en el caminar diario, y es que hoy, por lo acelerado de la vida actual cada vez los afanes quitan el tiempo para pensar, orar o meditar, el estrés, los hábitos inadecuados, las preocupaciones, le quitan humanidad a la vida, desplazando el espacio de crecimiento y de cultivo de lo espiritual.
Nos vemos en la próxima.