Elección tras elección buena parte de la población se pregunta si los candidatos son dignos de credibilidad, la desconfianza de la gente en los dichos de los encampañados tiene fundamento, está comprobado que por lo general las promesas de campaña solo son discursos que no pasan a los hechos, que se olvidan apenas pasa el día de la votación. 

Olvidar sus promesas de campaña hasta parece una regla de los políticos, muchas veces prometen lo que saben jamás podrán cumplir, otras ocasiones les hace falta voluntad para hacer realidad lo que prometieron o simplemente se olvidan de lo que ofrecieron. 

Y es que no hay aún una ley que obligue a los encumbrados a cumplir cuando menos el 50 por ciento de sus promesas de campaña, razón por la que la mayoría de los políticos cuando andan encampañados prometen y prometen, aplican su máxima, “el prometer no empobrece”. 

Lo anterior viene a colación porque tendremos una elección extraordinaria en Tamaulipas el próximo 19 de febrero, ya estamos a menos de un mes en que los tamaulipecos deberán acudir a las urnas para elegir un Senador, pero todo indica que esta ocasión la mayoría de los ciudadanos el voto también lo quedaran a deber, pues buena parte de la población ni siquiera sabe cuándo será la elección y a los que están enterados no les interesa.  

No interesa a la población la elección próxima, primero porque solo es un escaño el que está en juago, y de por sí que las elecciones federales son frías, ésta que es extraordinaria, cara y con corto tiempo de gestión, pues peor.  

Aparte, y debido a que por lo general las luminarias del poder no cumplen sus promesas de campaña cuando se encumbran y le quedan al pueblo mucho a deber, es que la gente ya no cree en ellos. 

Menos cree la gente en las promesas de campaña en esta ocasión en que los aspirantes a cubrir la curul que pertenece a Tamaulipas vacante en el Senado porque los aspirantes prometen como si fueran a legislar 6 años cuando en realidad solo van por un año y medio.  

Otra situación, a quien gane le tocara el final de la gestión, súmele que en corto tiempo comienzan las precampañas para Senadores, Diputados federales y locales, Alcaldes y la Presidencia de la república, pues peor. 

Toca el final de sexenio, ya muchos programas federales estarán prácticamente cerrados, los presupuestos agotados, y en el 2024 unos y otros estarán más preocupados por participar en las campañas, de legislar ni se acordarán, esa es la verdad.  

Que, si trabajaran por todos los sectores de la población, que bajaran más y mejores recursos para que los tamaulipecos tengamos mejor calidad de vida, mentira, ni siquiera el 20 por ciento de lo que prometen cumplirá el candidato que la Senaduría llegue a ganar.  

Ojalá quien ganara cumpliera, callara bocas, que realmente se aplicara, legislara y gestionara para beneficio de los tamaulipecos, pero se duda, de entradita, las circunstancias no se lo permitirán, los temas políticos y electorales serán prioridad para los encumbrados. 

En fin, la situación es que aparte de que las campañas electorales siguen sin llamar la atención de la población y que es un hecho que ganara el candidato que tenga mejor movilización el día de la votación, a la población no le interesa la elección, uno de los motivos es que sienten que los candidatos no son dignos de credibilidad. 

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