DESDE ESTA ESQUINA.
MELITON GUEVARA CASTILLO.
En el siglo pasado un funcionario de comunicación social del gobierno del Estado hizo un
comentario que, hoy en día, creo que le da la razón: dijo, allá por los ochenta o principios
de los noventa, que, si alguien después de 50 años leía la prensa de aquella época, se
sorprendería por los hechos que sucedían o que salían en la prensa escrita. Si alguien tiene
hemeroteca, o recuerda, como se hacía la política y como se hace hoy, que diría.
Sin ánimo de repetir el esquema, me pregunto: que pensara la gente de otros países al ver
cómo se desarrolla la política en México; de cómo se dan hechos que parecen hasta sacados
de un cuento o novela de ficción. Pero que ahí están, basta con escuchar los noticieros de tv
o revisar lo que difunden, esparcen, las redes sociales. No hay necesidad de revisar,
digamos todo un sexenio, basta quizá con una semana o de pronto con solo un día.
NO ME AVERGUENZO DE NADA.
No sé qué piensen ustedes, amables lectores, pero es increíble que Jazmín Esquivel, a quien
ya se le comprobó que plagio su tesis, sea capaz de afirmar ante las caras que no tiene nada
de qué avergonzarse; que ha desarrollado, de principio a fin, una carrera profesional
impecable, que por eso no tiene en mente renunciar a su cargo de Ministra. Pero, además,
en todo este escándalo, intentaron hacer parecer – ¿Quién puede creerlo?, que el plagiario
fue quien presento un año antes su tesis de licenciatura.
Los hechos muestran que la clase política mexicana no tiene moral y, además, es
ambiciosa, vengativa. Se acaba de conocer que José María Rioboo, esposo de Jazmín,
siguiendo el esquema de Gertz Manero, también acuso a su nuera de que, vía alimentos y
medicinas, lo orillo a la muerte. En España, no autorizaron la extradición; pero en México,
la defensa de la nuera, como sucedido en el caso de Gertz, se topó con una barrera
infranqueable en el Poder Judicial, donde manda galleta la Ministra acusada de plagio…
imagino que el esposo, el constructor favorito de AMLO, tampoco se avergüenza de nada.
CONGRESO TAMAULIPECO.
Dicen las Sagradas Escrituras que, a las personas, por sus hechos los conoceréis. Y
efectivamente, por los hechos, no hay forma de calificar lo que sucede con buena parte de
los miembros de MORENA. Por un lado, recuerdan como Úrsula Salazar Mojica fue
acusado de pedir moches en facturación; pues todo quedo en eso, pero fue evidencia de
ambiciones y de que les gusta el dinero. Y fue por dinero como los panistas, al principio de
la legislatura, rompió la mayoría que MORENA gano en las urnas.
Se quejaron, en aquel entonces, las diputas que se fueron al PAN, que no las atendía los de
su partido. Se especuló que recibieron fuertes cantidades de dinero para irse. Ahora, ya
terminado el sexenio, todo hace indicar que termino el contrato legislativo que hicieron con
los panistas. El caso es que, de manera gradual, se han acomodado las piezas, de tal suerte
que ya hasta Américo Villarreal Anaya se puede dar el gusto de ir al Palacio Legislativo, ya
se eliminaron las trabas perversas y maquiavélicas de los panistas que se resistían a dejar el
poder.
MORDIO LA MANO.
Las ambiciones y los egos son tremendos. Es la única explicación de lo que está sucediendo
en MORENA Coahuila. Quien fuera Subsecretario de Gobernación Ricardo Mejía, que
acompañaba a AMLO en las mañaneras, renuncio. Primero, no acepto los resultados de la
encuesta que le dio la candidatura a Armando Guadiana; pero luego, de pronto, apareció
como candidato del PT, alegando que hizo caso al llamado de la gente. En fin, se fue y se
echó encima a los morenistas.
AMLO afirma que ni adiós le dijo; en tanto que Mario Delgado, no lo baja de traidor, que
mordió la mano que le dio de comer. Peras o manzanas, el hecho es que la ambición de
unos y las imposiciones de otros, a la larga pueden favorecer a otros. Lo dicen: Que Mejía
le está haciendo el favor al PRI. En fin, el día de las elecciones, veremos y diremos…la
división en MORENA es sintomática de ambiciones y el daño puede ser inmenso: las
rupturas tienen un costo.