Por José Gregorio Aguilar

Especial

            Nancy Martínez es una ama de casa que inicia este año 2023 con múltiples pagos que hacer; con deudas y sin dinero, se queja del aumento del litro de aceite, del huevo y de los demás productos de primera necesidad “no alcanza el dinero, tengo deudas que pagar y o hago una cosa u otra”.

            José Pilar es un empleado  que labora en una tienda ubicada frente al Mercado de Arguelles. Su almuerzo era un licuado de plátano con chocolate, el cual consumía en ese Mercado a un costo de 22 pesos en el 2021 pero en un año este licuado aumentó a   35 pesos, precio que se mantiene en estas primeras semanas del 2023. “Fue mucho lo que subió, ya no lo tomo, no me alcanza”.

            En tanto que Juan, quien a menudo llevaba a su trabajo tamales para almorzar; sorprendido vio como la docena, que compraba en 145 pesos el año pasado, a finales del mismo y hasta la fecha, le cuesta 168 pesos. “Me encantan los tamales pero ya no puedo con esos incrementos”.

Estos ejemplos demuestran que el 2022 fue un año atípico porque se rompió la brecha de 20 años de estabilidad en los precios; en este año el impacto fue muy fuerte y la inflación se disparó a 7.82 por ciento según  dato oficial del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) y del Banco de México y tal como lo da a conocer  Jorge Lera Mejía, presidente de la Liga de Economistas.

Explica que el mayor impacto es para las clases medias bajas y clases bajas considerando que los pequeños contribuyentes y consumidores de bajos ingresos dedican más su ingreso al consumo de alimentos y bebidas.

Si el aumento al salario mínimo en enero fue de un 20 por ciento pero con  una inflación del 14 por ciento en alimentos, para los que dependen del salario mínimo, que es la población más desprotegida, el impacto fue tan grande que se puede  hablar que directamente  se perdió el poder adquisitivo de ese 20 por ciento en alrededor del 14, lo que   quiere decir que el aumento real es del 6 por ciento.

 “Y esto fue el impacto más grande que tuvo el índice de precios al consumidor, tomando en cuenta que si subió la media de 7.82 en todo el año el asunto del sector alimentario y bebidas incrementó en mayor rango, un 14 por ciento”.

Los productos más sensibles, es decir,  los que integran la canasta básica alimentaria según el INEGI y el Banco de México,  viene costando mil 350 pesos en promedio; esto  quiere decir que  si el salario mínimo es de  3 mil 500 pesos por ejemplo,  solamente para la canasta básica se van mil 350 pesos.

Con datos de la Federación de Cámaras de Comercio (FECANACO),  Jorge Lera revela que entre el 2018 y el 2022 el impacto a la canasta básica fue de 31 por ciento de incremento, lo que quiere decir que en 4 años el gobierno federal ha tenido un aumento inflacionario mucho mayor al de todos los productos del índice de precios al consumidor.

Viéndolo en productos sensibles, el frijol de costar 17 pesos en 2018, al final del 2022, cuesta 27 pesos; el arroz pasó de  12 pesos  a  18 en el mismo lapso;  el aceite se  incrementó 40 por ciento, de 22 pasó a  37 pesos, mientras que la tapa de huevo costaba 47 pesos en 2018 y ahora cuesta  71 pesos en tanto  que el tomate se incrementó en más del 28 por ciento. La tortilla, otro producto de gran demanda  para las  clases más desprotegidas, pasó de costar 12 pesos a  23 pesos  en la actualidad.

“Y qué decir de la gasolina que se prometía que iba a vale 10 pesos el litro, en el 2018 en la frontera norte 13 pesos en Victoria 15 pesos el litro y hoy cierra a cerca de 22 pesos el litro . Con esto afirmamos que la inflación está más desproporcionada a los productos de la canasta y más encarecida para la población de menos ingreso por eso la cuesta de enero se ve triste y preocupante”.

Recomendaciones ante esta difícil cuesta de Enero.

            Ante esta realidad, el reconocido experto en Economía extendió algunas recomendaciones a la población en general que inician con cuidar el ingreso que se percibe sin gastar más de lo que se gana:

“No usar las tarjetas de crédito como se han estado utilizando en los últimos tres meses desde el Buen Fin a la navidad y año nuevo, no estar sobre saturando las tarjetas porque también las tasas de interés han estado aumentando por el banco de México”.

Dijo que resultará muy conveniente que las familias estén atentas a las ofertas pero sobre todo que  no compren más de lo que  necesitan, esto es, que no compren  artículos superfluos.

En definitiva, concluye Lera Mejía, se tendrá que apretar el cinturón en esta cuesta de enero. Recordando que el primer mes del año se tiene que cumplir con ciertos pagos como el del  predial y la tenencia vehicular, “entonces a apretarse el cinturón y a ahorrar si se puede porque esta cuesta estará  impactando a los consumidores  no solo en  enero, sino también en  febrero y hasta el mes de marzo”.

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